Estado Catatónico

Avión por encima de las nubesHace más de un mes que no actualizo este blog. A lo mejor (o a lo peor) estoy tan ocupada que ya no tengo tiempo para escribir. O a lo mejor era -¿soy?– tan feliz, que simplemente, ya no escribo.

Iba a escribir sobre mi maternidad en su tercera edición; a propósito del 7 de junio. Iba a escribir sobre eso del robo de agua al pueblo de Artemisa para abastecer una siembra ilegal de Marihuana (es que eso de tapar la verdad me fastidia, que digo fastidia, ¡eso me jode!), iba a escribir… de cualquier cosa. Pero era -¿soy?– tan feliz y ando tan ocupada, que apenas recuerdo con alguna nostalgia los ratos en los que el teclado se disparaba solo en Mis Razones…Por eso no escribí. Dejé este espacio cerrado; y no precisamente Sigue leyendo

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El post que debía a Halia

Halia9 de octubre, 10:40 PM

Acabo de colgar con la madre de Halia. Griselda tiene la voz llorosa, triste, afligida. Sé que hoy y mañana, lo pasará así. Y sé que no solo estará así esta noche, ni mañana que Halia se va. Griselda estará así todos los días que le están por venir.

Halia también va cruzar mar, como tantos que se aventuran a mejorar la vida. Aquí la realidad no mejora y el cubano de “a pie” solo sabe pasar trabajo y sobrevivir a un salario que solo abastece las necesidades elementales. Por eso Halia se va.

Sabía que un día estaría sintiendo el deseo latente de llorar como si Halia, mi amiga, mi pequeña gigante, se me fuera para siempre. Es que cuando se van, aunque sea a noventa millas no podemos asegurarnos de que el recuentro será pronto. Cuando se van, solo sabemos que les va a ir bien, que tendrán un trabajito bueno, o mejor; y que estarán mandando remesas a los familiares.

Acabo de colgar con Griselda y tuve ganas de abrazarla; pero mi abrazo no va a aliviar el vacío Sigue leyendo

¡Ay Galicia!

A Aliet por ser un amigo en palabras mayúsculas, a mi hija… y al futuro; porque nunca se sabe…

pasaportesEnciendo el ordenador. Yo no soy más que un espectro dando vueltas por la habitación. Iba a jugar a la súper ama de casa, pero hace tres días que en el barrio no hay agua. ¡Hasta la cisterna del consultorio se quedó vacía! Nadie está limpiando. Menos lavando. Norma y Lazarita, deben tener el fregadero aún con la loza de anoche, como mi abuela, la pobre. No pueden fregar, Norma y Lazarita por el agua; mi abuela por el agua y porque no tiene detergente.

Iba a bañarme y lavarme el pelo para salir a resolver lo de la foto del carne. Hacer trámites de cambio de dirección es peor que te roben la cartera en una guagua. Al final, te quedas sin dinero igual. Esos trámites cuestan. Después de todo el papeleo cuestan los viajes, y hasta reírte allí en las oficinas, y que te viren para atrás por un número, por un poder del otro propietario, por una “E” en un nombre que debe ser “O”…

Y te viran así con una tranquilidad que asombra. ¡Qué bien se ve que no es la vieja esa la que se monta en un P6 desde Mantilla hasta no sé qué parte del Vedado y después en un P4 hasta La Lisa! Claro, a ella no le duele. Le duele a una ver como Adelfo con sus más de 70, llega sudado, cansado, y… ufff. ¡Pena me da hablar de eso! Nada, que ahora tengo que hacerme la foto nueva porque dice la vieja que la de la foto no soy yo. Que ahora soy pelirroja y tengo el cabello más corto. Y tengo que hacerme la foto, pero no puedo lavarme el pelo, no hay agua ni para descargar el inodoro. Y si no me puedo lavar el pelo, menos bañarme. Pero he de hacerme la foto.

Iba a llevarle a la niña un poquito de batido porque no le gusta la leche. Hoy se fue en ayunas para el circulo infantil. Pero en el círculo no dejan entrar a las madres hasta que no llega la hora de la recogida. Iba a darle dinero a mi abuela para que sacara los mandados, pero hasta mañana no cobro.

Por eso enciendo el ordenador. Total, Sigue leyendo

El Precio de una operación en Cuba

HospitalFinalmente mi madre fue intervenida en el Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso en La Habana. Ella medio cobarde tenía un poco de nervios antes de entrar al salón. Pero -según me dijo cuando salió- la doctora Yuleidys le brindaba mucha confianza. Mi madre es muy miedosa para el médico, pero debía llegar hasta el final porque esos cuerpos extraños en su útero (los fibromas) hacían que mes tras mes su hemoglobina bajara y se sintiera débil, cansada, sin fuerzas para hacer… nada.

Fue una operación sencilla, donde le extrajeron el útero y los fibromas. Mientras la acompañaba en la sala le hice varias preguntas por curiosa que soy porque nunca he entrado a un salón de operaciones.

-¿Estabas nerviosa mamá?

-Si mija, claro. Tú sabes que tu madre es poca cosa para los médicos, pero la doctora Yuleidis y la anestesióloga me hicieron calmarme un poco. Allí en el salón me decían: “Arriba guajira que tienes que salir rápido para que festejes el 26 en Artemisa, los 26 de tu hija,y pa´ que los dolores esos que te acaban la vida todos los meses te los quites de arriba ya”. Sigue leyendo

Cerrado por derribo

Teclado de ComputadoraTal cual leen. Mi blog estará cerrado un tiempo por derribo. No es que hayan censurado o boicoteado mi página -aunque este título pudiera sugerirlo- el problema va más allá. La que está derribada soy yo. Me derribo porque me importa mi entorno, porque en este tiempo otras suertes me esperan y son mi prioridad, y hoy, desde este sitio, nada resuelvo o resuelvo poco. Es necesaria la ausencia.

Derribarse duele. Duele como estos días han dolido en mis oídos palabras. Duele como saber que alguien sufre por tu culpa y a ti solo te resta disculparte, pero nunca arrepentirte de tus actos. Si te arrepientes te conviertes en cobarde, en alguien sin autonomía, sin capacidad de opinión. Duele como duelen las amistades – o los amigos- que creíste tener y que te demostraron ausencia, y ninguna llamada, o ningún mensaje en el buzón.

Derribarse duele. Hundirse duele. Pero es bueno en ocasiones tocar fondo. Permite recomenzar. Permite empezar de nuevo, nunca de cero. Solo empezar otra vez.

Este blog lo va a actualizar alguien con un significado inmenso para mí. Alguien que es más que un amigo y –a mi juicio- el mejor ser humano del mundo. (Aunque no perfecto porque se ha equivocado en elegir, pero he de respetarlo).

Escribiré poesía en las noches de insomnio, algún arrebato cuando la ansiedad sea más fuerte que yo, escribiré mis historias y me dejaré caer, escribiré con una botella de vino y tomaré cerveza si alguien me compra y me trae a casa una bien fría.

Me voy de Internet por un tiempo prolongado (un mes, quizás dos). Me voy a cuidar a mi hija. Me voy a cuidar a mi madre mientras reposa de una operación de fibromas en el cuello del útero. Me voy a echar a volar mis alas en otro espacio, en un encuentro con mi interior, en mi cuarto, en mi soledad, en mi vacío.

Esa persona tendrá el password de este blog y a través de una USB le haré llegar algunos post. Ese alguien especial hará que ustedes insistan en visitar este balcón de lirios, que desde una primavera lejana, sigue dando razones.

Acumulo crónicas de viaje, nostalgia de la “Tis Halia” que en algún momento la sentiré distante, melancolías, inconformidades, miedos, la sensación de ver cómo mi hija ya termina el segundo año de vida del Círculo Infantil, acumulo cuentos, poemas eróticos que escribo cuando en medio de la tesis de un reportaje sobre la producción de frijol en Artemisa, entran a estas páginas sin pedirme permiso y salen así medio locos, como debo ser yo.

Cuando regrese, mi ausencia no habrá dolido tanto, habré construido otro canal, habré creado otra alternativa. Es necesario seguir buscando opciones. Cuando regrese prometo avisarles que soy yo quien postea de forma directa, que no es esa persona “especial” que escogí para actualizar estas razones. Si comentan, prometo también -cuando regrese- responder uno a uno sus comentarios. No prometo más, porque de promesas nadie vive y casi todo cuanto se promete suele convertirse en utopía.

Cuando regrese, estaré más feliz porque habré recomenzado.

Silencio

micrófono vacío“No debe hacerse de la pluma arma de satírico, sino espada de caballeros”.

José Martí

Duermen. Solo algún loco, o neurótico, o los desequilibrados como yo, se apresan de este insomnio.

¿La TV? Para qué. Los titulares del mediodía a esta hora ya no son noticia. Y no tengo internet hasta el amanecer. Y en la TV solo veo espacios informativos hasta el día en que me atreva a descuartizar el aparato porque en un país que pasa de todo y está tan lleno de problemas y el pueblo tan inconforme con estos, en el noticiero –como dice mi papá- casi todo está bueno.

¿Un clásico? No tengo ánimos. Ya observé con detenimiento mi librero y no sé si decidirme a terminar Lolita o a empezar Pedro I, un libro que me han regalado. Esta noche no será.

¿Música? ¿A quién? Hoy no quiero ni a Silvio, ni a Sabina, ni a Pablo, ni a Ana Belén… Quiero este silencio.

En este diálogo con mi interior a esta hora de la noche, llama alguien a mi teléfono: Sigue leyendo

Mi consulta con la psiquiatra

TaniaTania está hoy de cumpleaños. Fue la primera psiquiatra que vi en mi vida. Sí, psiquiatra. ¿Qué tiene que ver? Cualquiera necesita un día una consulta. (Da igual si es con un psiquiatra, con un palero, con un babalawo o el cura de la iglesia católica).  Recuerdo cuando me dijo:

-Toma algún ansiolítico. (Suponen, no?) Mis ataques de ansiedad, mi insomnio, mi desvarío ahí… y yo con ella, porque -ella- es psiquiatra de las buenas.

– ¡Ay Tani! Pero ¿tomar pastillas? ¿Y si creo adicción? Le pregunté.

– No será así, tú eres fuerte. Si no lo fueras, eso que te sucede hoy no te estaría ocupando el pensamiento. Eso te hará más fuerte.

Tania está de cumpleaños y su consultorio hoy amaneció apagado. Cuando ella lo habita amanece los junio 5 con música de la linda. Cuando ella está en el consultorio, sale bien temprano con su bata larga de médico psiquiatra y viene por mi casa a pedir el buchito de café a mi abuela, o a Norma, la abuela de Yaimi. Sigue leyendo