Hipoxia

ala-de-avion-y-nubes

Foto: Tomada de Internet

Dice que los jedi son brujos pero yo no lo sé porque no veo ciencia ficción
y no conozco de personajes místicos.
Sin embargo dibujo el vocablo y le invento significados
sin saber por qué lo hace mi subconsciente.
¿Y a dónde han ido las paradas cuando no te has podido bajar del autobús?
Ahora confieso:
tampoco sé por qué escribo de
los jedi
o si armo un pedazo de poema incoherente con una expresión que me regaló un muchacho cubierto de nieve no por frío, sino por lejano
no sé de nerds ni de programas de computadoras
ni sé la diferencia entre android y IOS
nunca he jugado con un Tablet, ni en red,
no sé cuál es la internet de datos y menos la de la WIFI,
anda un muchacho allá en el polo que tirita de frío
y que extraña a su madre.
Ese muchacho no busca a una mujer
“NO DESCARTES NUNCA NADA”
escribió en mayúsculas hace un rato.
Ahora mismo hay infinitas palabras;
y la turbulencia.
Otra vez confieso:
Voy ahogándome en el viaje que no comienza
Hay mucho hielo en este diciembre de sol
Mis padres me hicieron cobarde allá por los 20 cuando decidieron separarse.
¿A dónde han ido las esperanzas de encontrarlo si apenas puedo sobrevolar?

Elogio a la neurosis de escribir

Foto: Leslie Lister Reyes

Mira,
son diecinueve madrugadas
Sin dormir,
quinientas tazas de tilo,
diez blíster de somníferos,
siete puñaladas en mi vientre
con el cuchillo de la cocina
y no sale.
¿Acaso eres Bukoswki para dejar escrito
en un papel la ley de cómo hacerlo?
¿Despertaste a Lezama, a Vallejo o Idea?
¿Y a Borges, pudiste verle?
¿Cuántos manuales te leíste?
Mira,
yo me he halado los pelos,
me he dado trastazos contra las
paredes
he dicho:
“este si”
y luego he tirado esa mierda
a la basura,
he guardado más de treinta
servilletas con letras,
he venido con un trozo de
cartón mustio envuelto en garabatos
y no sale.
Mira,
No.
No. No. No.
Hacer un poema no es fácil
Un poema lleva mucho más que
entregar a tu madre una carta de amor
que escribiste a otro.
Un poema lleva más que un jardín, que
un puente,
que un doctorado con lupus eritematoso o
con cáncer de pulmón.
Un poema no lleva lágrimas,
ni sentimiento.
Tampoco frases ridículas
y menos declaraciones.
Mira,
No es mi momento
de hacerlo.
Un poema sale de adentro
y arde.
Llevo años
rompiendo mi cabeza,
sangrando
pujando
tratando de parir.
Mira,
hacer un poema no es fácil.
Estoy a punto
de volverme
loca en una habitación minúscula
Es la única forma.
Hasta que no suceda,
no voy a desistir.

 

Epistolario

CartasElla no está loca. Ella acumula palabras y se las aprende de memoria. Ella lee y relee palabras, las mismas palabras. Pero no está loca. Ella piensa. Se levanta. Se mira en el espejo. Habla sola; o lo que es lo mismo, habla consigo. Ella se sienta otra vez frente al ordenador y vuelve a leer las repetidas palabras: Seducción, cosa rara, instinto, permanecer. Ella reacciona ante un impulso desfachatado. Escribe como quien no tiene tiempo de pensar. No piensa. Abre su buzón de correo y pulsa el botón “enviar”: “Tienes mis cartas. Tengo tus cartas. ¿Hacemos de este intercambio una novela?”

Ella no está loca. Ella solo quiere ganar un nobel.

 

Ruta

caminosMe monté en una bicicleta para buscar la carne de la comida, saqué las cuentas del mes y sentí una cosa rara viéndome “en la lucha” porque no nos falte el alimento. Bajé y subí en ese aparato de dos ruedas con un impulso que fue divertido, dos días del fin de semana. Empecé a comer de nuevo, me prepare mis vitaminas y la fórmula secreta para recuperar las libras que he perdido. Salí con un amigo a conversar, me compró una jarra de cerveza y la vomité después en mi casa. (Todavía no sé cómo digerir el alcohol). Estudié para el trabajo final del último módulo de la maestría. Senté a mi madre y le pedí disculpas por como soy con ella algunas veces. Disculparse no soluciona, pero consuela. Ella no merece mis malas pulgas. Igual me llamó la atención y me dijo que debo aprender a no ser dominada por la ira, que eso lleva trabajo, pero se logra. Me dijo que fuera a la iglesia. Le dije que no. Vi a Isabella tirar un juguete al piso en un arrebato de rabia. Me preocupé en demasía. Desde entonces la he observado bien, esos genes no son buenos. Gocé de un pedazo del concierto de John Mayer por el canal educativo el domingo, o sea hoy. No lo terminé. Recuperé los capítulos perdidos de la añeja Breaking Bad. Me acomodé el cerquillo de colegiala que tengo en el pelo desde hace una semana. Dijeron que me queda bien. Decidí cambiar el ropero y usar más vestidos. La tomé de la mano y la invité al parque. No quiso ir. Le pregunte por qué. Me dijo estar ocupada. Luego asintió que en el parque había payasos. Me dijo que yo era linda. Le dije gracias. Me dijo “te quiero mucho”. Le dije “también yo”. Yo no debería estar posteando esto, pero ella terminó el fin de semana pidiéndome que no me enferme más. Ah, tampoco fui a ninguna sesión de Neuróticos Anónimos, aunque a veces sienta que me hace falta. Algo así es lo que yo soy. Sospecho que la vida que llevo me haga grande.

Terribles confesiones de un zombi

hoja con bolígrafo

“No hay nostalgia peor”…

Me he quedado vacía. Ya no tengo letras que cazar… y este teclado que me sabía de memoria ahora me parece torpe, nauseabundo… verdaderamente absurdo. Ya no hay crónicas, y esas ocurrencias medio locas que un día (le) escribía se acostaron a dormir. Ya no hay poesía que salga; y no hay palabras porque todas -he llegado a este punto- me parecen ilógicas.

Ya todos en las redes sociales me asquean con sus comentarios y esas fotos retocadas. Ya el chat no tiene ningún sabor, ya leo los titulares y me cuestiono el maldito vicio de revisar la prensa. “Siempre está diciendo lo mismo”… (Pienso)

Ya todo es demasiado. Ya nada es mucho. Ya este cuento -que no es cuento- tiene que parar. Ya son evidentes las señales.

Si yo no hubiese tropezado tanto, quizás estuviera soñando lo imposible.

Camino de ida

Camino de idaRetírate.

Deja a un lado el mundo

de las miserables letras.

Apártate de los cuadernos,

de los libros, de las páginas webs.

Te prohíbo cargar en el bolso

el bolígrafo y la agenda;

Y esas servilletas en las que a veces

te he visto escribiendo

arrójalas, quémalas, rómpelas…

Entierra el pañuelo de la escalera

y olvídate de las huellas.

Disfruta de una botella de ron, (una buena)

y si no te gusta prueba el vodka o el whisky;

o emborráchate a fuerza de cervezas.

Pero embriágate.

Ve y haz la cola del pan.

Cágate en la política y la iglesia,

en la gente que habla mal de ti,

en los horarios, en las citas, en los jefes.

Diviértete con algún niño.

Hazme caso.

(Son los únicos que saben querer

Y lo dijo un genio).

Date una tregua.

En pleno estado de felicidad

Nadie será capaz

De parir un poema.