El post que debía a Halia (otra vez)

Johanna y HaliaHoy es 13 de agosto. Y  a mí me importa poco eso de las fechas. Pero esta fecha es marcada y (tengo, debo), siento que jamás he de olvidarla.  Hoy es el día en que nació Halia, mi pequeña gigante. Mi amiga. Mi amiga de verdad. Otra de las que se (me) fue.  Tod@s, mis amig@s (que son poc@s) de verdad, se van. Esto lo escribí el mismo día en que Halia se fuera. Hoy lo retomo porque desde mucho antes de las 12 de ahora mismo, yo estoy ansiando llamarla. A lo mejor ando triste y feliz. A lo mejor la extraño. A lo mejor…

PD: ¿Ven la foto? Halia ya vino a Cuba, y nos volvimos a ver 🙂

Esta es la remembranza (en el link) que parí cuando ella se fue y se me apretó tanto el pecho…

9 de octubre, 10:40 PM Acabo de colgar con la madre de Halia. Griselda tiene la voz llorosa, triste, afligida. Sé que hoy y mañana, lo pasará así. Y sé que no solo estará así esta noche, ni mañana …

Origen: El post que debía a Halia

Mi consulta con la psiquiatra

TaniaTania está hoy de cumpleaños. Fue la primera psiquiatra que vi en mi vida. Sí, psiquiatra. ¿Qué tiene que ver? Cualquiera necesita un día una consulta. (Da igual si es con un psiquiatra, con un palero, con un babalawo o el cura de la iglesia católica).  Recuerdo cuando me dijo:

-Toma algún ansiolítico. (Suponen, no?) Mis ataques de ansiedad, mi insomnio, mi desvarío ahí… y yo con ella, porque -ella- es psiquiatra de las buenas.

– ¡Ay Tani! Pero ¿tomar pastillas? ¿Y si creo adicción? Le pregunté.

– No será así, tú eres fuerte. Si no lo fueras, eso que te sucede hoy no te estaría ocupando el pensamiento. Eso te hará más fuerte.

Tania está de cumpleaños y su consultorio hoy amaneció apagado. Cuando ella lo habita amanece los junio 5 con música de la linda. Cuando ella está en el consultorio, sale bien temprano con su bata larga de médico psiquiatra y viene por mi casa a pedir el buchito de café a mi abuela, o a Norma, la abuela de Yaimi. Sigue leyendo

Amiga Mayor

Halia y yoNo tengo certeza de las veces que he hablado de los amigos en este blog; pero sé que son varias. No creo ser una persona que tenga muchos enemigos porque no ha sido mi objetivo dañar a los demás nunca; pero si los tuviera, si hubiera alguien en esta vida que me cree su enemigo, me da igual. A mí me importa más la amistad, me preocupa más ser amiga y leal con quien escojo como aliado en la aventura de ese sentimiento que -cuando es sincero- es uno de los más lindos.

Halia, es mi pequeña gigante. Así le digo. Ella sabe cuánto bien me ha hecho el conocerla y tenerla cerca, desde que probamos que sabe ser amiga mayor y ampararme. En nuestra primera conversación ella me sirvió de paño de lágrimas, apenas sin conocernos, esa vez yo no tenía con quien llorar y ella me prestó un hombro, unos oídos que escucharon a una Johanna deprimida (confieso que mis crisis no son depresivas, si no de ansiedad) lloriqueando porque había acabado un amor de estudiante y porque mis padres de se habían separado y yo no entendía eso a mis 20 años.

Hubo tanta química en esa charla que, después, comenzamos a compartir todo en F y Tercera -Halia era la muchachita de primero de Periodismo del cuarto 2 del 13B, yo estaba en tercer año de la carrera cuando ella empezó la universidad-, compartíamos el calentador, un paquete de galletas, unos platanitos para acompañar la comida mala del comedor, compartíamos ratos en el muro del malecón de La Habana, compartíamos risas, noches de disfraces, comidas a deshoras, conversaciones… Sigue leyendo

… Y se coló en mi foto

La muchacha de uno de mis oasis de lectura “Yo me mi…pero contigo” estuvo jugando conmigo a los cuentos de su abuela, y a aquello de que todos andamos vestidos de fantasmas…

Lo dijo por mi foto; esa imagen que tiene prendida una mujer glamourosa de los años 40´…

Yo Me Mi... pero Contigo

Decía mi abuela que todos andamos vestidos de fantasmas y que no se da cuenta uno, hasta que un día, en un vistazo rápido a una fotografía personal encuentra la cara de alguien que no es uno mismo.

Por eso no me toma por sorpresa que Johanna también ande perseguida por fantasmas. Eso explicaría todo, o bueno, casi todo: Los amores de cine, la soledad en el alma, el romanticismo a flor de piel, los desvaríos… de todo tiene la culpa una señorona de los 40´ que se ha colado en su foto solo para fumarse un pitillo al mejor estilo Femme Fatale.

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Mi casa huele a mujer

Mujer ecografía– Es niña. Dijo mirando fijo al monitor de la máquina con que hacía la ecografía.

– ¿En serio Doctora?

– Si; se ve muy bien definida, es hembra, es mujer. Estoy segura de que es femenimo el sexo de tu bebé.

Fue la mejor noticia que recibí en mis cuarenta y una semanas con tres días de embarazo, luego de saber que mi hija habia nacido sin problemas aquel siete de junio.

Que el bebé fuera niña implicaba que mi casa se vistiera de mujer. Seríamos cuatro 😉 Sigue leyendo

Te felicito… a mi manera

167308_160007874049460_5864595_n“La única manera de hacer un amigo es serlo”.

Ralph Waldo Emerson, Filósofo y Poeta estadounidense

Facebook me dice que cuarenta y cinco amigos publicaron en la biogrfía de Omairy el día de su cumpleaños. Yo no lo hice. No le envie un mensaje, no escribí en su muro, y tampoco di señales por teléfono porque mi celular está sin un centavo.

Pero sabía que ayer 16 de dicembre la niña Omy estaba feliz porque llegó a otro año más en su vida. Ayer escribir un guión para un programa de radio consumió casi todo mi tiempo frente a la computadora. Le timbré después de las once para hacerle saber con una perdida, que no había olvidado su fecha. Y es que ella es una amiga de verdad; de esas que bien tarde en la noche agarran un teléfono para hacerte entrar en  razón y calmar la ansiedad que el tilo y alguna pastilla no ha podido, de esas amigas que alguna vez en la beca -cuando yo estudiaba y compartía cuarto con ella- me mataba el hambre con un paquete de galleticas dulces o palitroque diciendo: Sigue leyendo

Yaimi

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Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba;
engánchalos a tu alma con ganchos de acero.
Shakespeare

Cuando nací Yaimi tenía nueve meses de edad; y desde entonces somos amigas.

De niñas jugábamos a comer hojas de ciruela con sal, a chupar el tallo de una matica de hojas moradas con forma de estrella -que nos encantaba por su ácido sabor- jugábamos a ser grandes; ella con los tacones de su abuela Norma, y yo, con los mocasines de Juanita; mi abuela también.

Yaimi es mi amiga de verdad, no la mejor –ahora tengo a Isabella- pero es constante y leal. Sigue leyendo