La soledad es un gato silencioso

Foto: Tomada de Internet

Foto: Tomada de Internet

tengo un poema provocando contracciones
los perros callejeros que son muchos
allá afuera ladran
y muerden la tela de los pantalones de la
gente que no sabe más que caminar y
quitarse la ropa en una esquina
las venas se me vasocongestionan y
se me acerca la muerte vestida de ocre
y me le alejo
y viene una cucaracha a meterse en mi
zapato
y un grillo a grillar
y un gato negro a acariciarme el rostro
y una soga de saco a apretarme el cuello
y voy respirando sin apenas poder
y voy quedándome sin uñas
y me voy hundiendo en esta noche de
silencios y agonías y faltas y soledades
vuelven los perros las aspas del ventilador
los ronquidos el agua del pozo
el mensaje de texto los árboles del patio
los lirios del jardín las bufandas de colores
la sombra viva a tocar la puerta
la orilla vuelve a naufragarme como
otras veces cuando he muerto ahogada
hay un gato que me salva
todas las noches viene
y me mira y lo miro y no hablamos
y se va y vuelve y regresa y se va porque
de manso es jíbaro
y me deja el silencio y sube a los tejados
y no comparte nada conmigo
más que la soledad de todas las noches
todos los días
y todas las vidas que tenemos los dos.

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Cloaca

cloaca-medieval

Foto: Tomada de Internet

Siento los sonidos de las ranas
en el patio de noche
hay allí una piedra un cantero,
un árbol de mangos -el árbol no es de cerezos porque mi isla no es Japón-
en el que viven lechuzas
el lirio rojo
charcos invisibles
un grillo.
Camino
me agacho
agarro los bejucos de tilo
a ciegas porque la luna llena
es oscura.

La soledad no limpia las almas

adentro saludo a la muñeca de trapo
me doy puñaladas
hago una fogata con fósforos
me masturbo
pensando en los hombres
que me han amado
Palpito
mal respiro
se me apunta un ataque cardiaco
hiperventilo
me mareo
Where is the air?

La soledad no limpia las almas

El día en que nací me muero
A lo mejor
se pone alegre la funeraria
A lo mejor no.

We’re gonna get it

 

mujer-lirio

Foto: Tomada de Internet

Cuando vengas por mí
no me hartes
con discursos de amores
ni de única mujer
ni de lo jamás sentido;
Si acaso,
jadea/suda/
muérdeme/estrújame
mírame.

Cuando vengas por mí
no me prometas,
no me idolatres,
no me ames,
no te quieras casar conmigo,
no me quieras llevar
para luego verme en el humo del café.
No te duermas en los montes de
mis senos pequeños e imperfectos,
no te rías,
no me abraces,
no quieras hacer milagros con tu boca
en el oasis de (mi) placer,
No te quieras llevar mi yo contigo
ni escribas mi nombre en
el dorso de tu tarjeta
después.

Cuando vengas por mí
veme sabiendo
impúdica,
coqueta,
loca,
entretenida
espontánea
sencilla.

Cuando vengas por mí
Tú,
jadea/suda
muérdeme/estrújame
¡mírame!
y solo ayúdame a encontrar el talismán que lancé al pozo.

La sentencia de no pertenecer

Piernas de mujer

“Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas”…

J. Sabina

Le dije mentiras. Todo fue apariencia. Los monisílabos no fueron más que una falacia.

-¿Eres de La Habana?

-Si

-¿Tienes hijos?

-No

-¿Vives cerca del Comodoro?

-Si, exacto, vivo cerca de 84…

-Y supongo que tu nombre es Isabella, tal cual dice en la cadenita que llevas colgada…

– Si. Adivinaste. Ese es mi nombre.

Antes de bajarse le había pedido un número. Ella tomó la agenda y escribió 5 4765720. Así, estaba firmando su ausencia infinita.

Rupturas

lirios marchitoOsó decirme esto hablando de un amigo; o bueno de alguien a quien creí mi amigo: “Pero si es tu amigo no se aleja definitivamente, ni quedan en el plano de saludarse y hablar del clima”…

Y en eso hemos quedado. En solo saludarnos, hablar de (…) nada. No hablamos, no reimos. Cero. Nada volverá a ser. Pensé distinto sobre él. Su sensibilidad me hacía admirarlo. Hoy, ha dejado en mi recuerdo una imagen fría y unas palabras que lastiman:

“No te he hablado del clima aún… Puede que andemos cerca”

Abrazo de labios… y sed

besosY luego de tres años bebimos como quisimos cuando ese beso reparador alcanzó a sosegar aquella sed que encendimos allá en un espacio en el cual solo los labios y los ojos fueron protagonistas.

Después de tres años besarte; y el que tus ojos me vieran e intentaran dibujarme, una sed revoltosa toma el protagonismo, no se esconde y clama tu abrazo; ese abrazo de labios sedientos y ansiosos por el que –inconscientes- hemos esperado, con la certeza de que será la anunciación de una primavera abarrotada de lirios, sin más olores que el del néctar de una unión que nos hará perdurar.

Cerrado por derribo

Teclado de ComputadoraTal cual leen. Mi blog estará cerrado un tiempo por derribo. No es que hayan censurado o boicoteado mi página -aunque este título pudiera sugerirlo- el problema va más allá. La que está derribada soy yo. Me derribo porque me importa mi entorno, porque en este tiempo otras suertes me esperan y son mi prioridad, y hoy, desde este sitio, nada resuelvo o resuelvo poco. Es necesaria la ausencia.

Derribarse duele. Duele como estos días han dolido en mis oídos palabras. Duele como saber que alguien sufre por tu culpa y a ti solo te resta disculparte, pero nunca arrepentirte de tus actos. Si te arrepientes te conviertes en cobarde, en alguien sin autonomía, sin capacidad de opinión. Duele como duelen las amistades – o los amigos- que creíste tener y que te demostraron ausencia, y ninguna llamada, o ningún mensaje en el buzón.

Derribarse duele. Hundirse duele. Pero es bueno en ocasiones tocar fondo. Permite recomenzar. Permite empezar de nuevo, nunca de cero. Solo empezar otra vez.

Este blog lo va a actualizar alguien con un significado inmenso para mí. Alguien que es más que un amigo y –a mi juicio- el mejor ser humano del mundo. (Aunque no perfecto porque se ha equivocado en elegir, pero he de respetarlo).

Escribiré poesía en las noches de insomnio, algún arrebato cuando la ansiedad sea más fuerte que yo, escribiré mis historias y me dejaré caer, escribiré con una botella de vino y tomaré cerveza si alguien me compra y me trae a casa una bien fría.

Me voy de Internet por un tiempo prolongado (un mes, quizás dos). Me voy a cuidar a mi hija. Me voy a cuidar a mi madre mientras reposa de una operación de fibromas en el cuello del útero. Me voy a echar a volar mis alas en otro espacio, en un encuentro con mi interior, en mi cuarto, en mi soledad, en mi vacío.

Esa persona tendrá el password de este blog y a través de una USB le haré llegar algunos post. Ese alguien especial hará que ustedes insistan en visitar este balcón de lirios, que desde una primavera lejana, sigue dando razones.

Acumulo crónicas de viaje, nostalgia de la “Tis Halia” que en algún momento la sentiré distante, melancolías, inconformidades, miedos, la sensación de ver cómo mi hija ya termina el segundo año de vida del Círculo Infantil, acumulo cuentos, poemas eróticos que escribo cuando en medio de la tesis de un reportaje sobre la producción de frijol en Artemisa, entran a estas páginas sin pedirme permiso y salen así medio locos, como debo ser yo.

Cuando regrese, mi ausencia no habrá dolido tanto, habré construido otro canal, habré creado otra alternativa. Es necesario seguir buscando opciones. Cuando regrese prometo avisarles que soy yo quien postea de forma directa, que no es esa persona “especial” que escogí para actualizar estas razones. Si comentan, prometo también -cuando regrese- responder uno a uno sus comentarios. No prometo más, porque de promesas nadie vive y casi todo cuanto se promete suele convertirse en utopía.

Cuando regrese, estaré más feliz porque habré recomenzado.