Como pez fuera del agua

piernas-de-mujer-y-nina-jpgEstas gentes que me rodean son una larva
son paridos por una sociedad enferma
que emigra al lugar donde la
desesperanza no vive.
Todos se callan.
Al frente hay un hombre africano que
sintoniza el noticiero
a la derecha este otro lee la sección de humor del periódico
y el del primer asiento visita el mundo
mientras apunta con su dedo cualquier
goegrafía en el mapa.
Yo voy aquí
en este barco herrumbroso
que hace ruido
que no vive
con un ADN no marcado
por el comportamiento de quienes son la
masa
a veces no me encuentro entre los
obreros, ni los sufridos, ni los primeros
con privilegios
ciertamente no sé por dónde vago
ni las ciudades que visito
ni por qué el color violeta del que antes era un
mar turquesa.
Hay un loco que canta un rap a mi lado y
me agiganta con su coro el tiempo.
Yo quiero amar a un hombre para olvidar
la inercia
y
huir con ese hombre.
Pero hay un ancla en este puerto que no me
deja.

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El amor se acaba cuando comienza el hambre

piernas-de-mujertengo unas piernas perfectas que me llevan a dónde está el infinito
y unos ojos que cuando miran fijo matan
sin embargo no soy feliz ni he sido ni seré
porque el amor se acaba cuando comienza el hambre
y este planeta sin comidas sin aguas sin afanes
está ahogando el mundo.
hay robots sin corazones y sin cerebros
y no digo que no
todos los hombres me han amado y yo no sé
si los amé o amé el tiempo en que salvaron mi soledad
con otra soledad más intensa
no hay peor melancolía que vivir en compañía
y hablar todas las noches
con la almohada
con las alcobas vacías
con la añoranza.
es difícil
porque el amor se acaba cuando comienza el hambre
y yo con mis piernas perfectas que me llevan a dónde está el infinito
y con mis ojos que cuando miran fijo matan
ni soy ni he sido ni seré feliz
porque es el planeta quien muere de hambre.

Un árbol de navidad y la muñeca azul

isabella-y-johannabueno
así
ella
el SOL
entonces quiere un árbol de navidad
de color blanco con adornos rojos y azules
y plateados como el menguante
dice:
Mamita, mamita, mami
mamá
mamitica
repite
repite
y se ríe
y rompe el silencio
de todos las noches.
por las mañanas
abre los ojos
y cambia mi perspectiva
y me devuelve a mí cuando
tenía cuatro años
entonces me besa
me susurra
me acaricia la mejilla
enamora mi oído
“cómprame un gatico mamá
un arbolito de navidad para el invierno
y la muñeca azul”
bueno
así
ella
el SOL
la compañía de verdad.

 

 

 

Oigo entrevistas, pero no las escucho

Foto: Arnaldo Mirabal

Foto: Arnaldo Mirabal

oigo a través de los audífonos
una voz que me habla de hipótesis y comprobaciones
pero no la escucho
escribo en el teclado sin saber qué escribo
a cada rato rompo la inercia y dejo de transcribir entrevistas
de gente importante que hoy son gente estúpida
porque quizás no pueden amar.
me desordeno
Entonces me levanto y tomo
el esmalte de uñas transparente
y con el pincel acaricio mis dedos
y elevo las manos
y siento el olor
y transcribo entrevistas
y me desconcentro
y me pierdo
¿Adónde vas? ¿Adónde vas?

Cumpleaños

mariposa

Foto: Leslie Lister Reyes


“Tus olores me llegan por el aire mojado y se me vienen a depositar en estas manos que te intentan atrapar, así, como cuando jugamos a cazar mariposas para después dejarlas ir. Quiero que seas Mi mariposa. Como la canción de Silvio”…

y qué soy yo sino un artrópodo
amarillo con alas de colores
que se posa
liba y anda a irse libre
hoy no entiendo
ni las ausencias
ni la cordura
ni el tiempo que no es el tiempo
Sino burla
Y vacío infinito
Y horizonte lejano
Y hacedor de máquinas sin sentimientos
hoy mi mente retorcida se envenena
de recuerdos
Y mis ojos ven arriba
la mitad de la luna
que es plateada y un solo lucero,
también de plata
que se mueve y abre un cráter
hoy es oscuro aquí donde vivo
Y no sé si vivo
O me hacen vivir
Alguien habló hoy de cumpleaños
Y yo me convierto en mariposa
para cruzar el mar.

Ya para entonces

Foto: Tomada de Internet

Foto: Tomada de Internet

Intento hace días escribir una historia de amor. No me sale. La historia que quiero contar es tan real como todas las historias de amor y tan absurda como el propio sentimiento. En esa historia había un hombre raro, mustio y apuesto. Tan trigueño como el hombre que se quiere ver en los póster de publicidad. Había una mujer rara, empinada y atractiva, tanto como la mujer que arrebata a los hombres con solo dos cosas: los ojos y el corazón. El centro de esa historia de amor era un clavel. Ella se lo regaló un día. Él lo aceptó. Ella no sabe si aún lo guarda, (deshojado). A lo mejor él sospecha que ella guarda el pañuelo como único rastro. Un pañuelo con semen y lágrimas manchado de amarillo y con un mínimo olor a aquel perfume suyo. A ese hombre le vibró el pecho una vez mientras la besaba. A esa mujer le vibró el cuerpo una vez mientras lo tenía. Pero fue extraño.

Un día en la escalera hicieron el amor. Un mes después, en la misma escalera, él le hablaba de incapacidad. Ella no entendía. Se tendría que ir. De espaldas él la detuvo: “Tú sabes que yo te quiero, ¿verdad?”. Ella tembló. Se abrazaron, claro. A los días él se fue a un país lejano. (Kazajstán creo). Después a una ciudad inca. Ella lo esperaba. Él no podía imaginar que ella lo esperaría una vida. Pero fue ridículo. Todo lo fue. Cuando él llegó, hablaron unas tres horas por teléfono. Él no colgaba. Ella tampoco. Él no decía que no. Ella tampoco. Sin embargo ninguno de los dos decía que sí. Ella se alejó del aparato con la línea ocupada. Sentía rabia. Quería haber sacudido a ese hombre. Besarlo, apretarlo, acribillarlo, morderlo, hacerle el amor, apretar su entrepierna y acariciarla con su boca y luego ofrecerse encima de la cama, o en el baño frente al espejo, desnuda para él, como otras veces. O en el sofá. O encima de la mesa. O en la escalera. Pero no fue. A los tres días él no la llamó jamás. A los tres días ella salía con otro.

Consecuencias

Foto: Aliet Arzola Lima

Foto: Aliet Arzola Lima

Facebook está en efervescencia. Mi página de inicio lo confirma. Mi mundo está loco. Bien loco. La gente se arma de broncas aquí; que luego son broncas en la vida no virtual. Me etiquetan y logro ver todo. Más de lo mismo (Pienso). Ojalá se pongan de acuerdo (Pienso). En tanto, yo estoy prefiriendo ser feliz fuera de Facebook. Este fin de semana sentí el trueno más grande que jamás había sentido. ¡Qué cosa tan estrepitosa! Me mojé bajo la lluvia y chapoteé con los charcos y fue tremendamente divertido. Fui a mi pueblo otra vez a ver a una amiga grande que está solo de paso por Cuba. La pasamos increíble. Mi hija me dijo que yo era peleona igual que Oslidia, su seño del círculo. Me dio mucha gracia eso. Me la comí a besos. Estoy pesando casi cinco libras más. Ya tengo el corte de cabello de María Clara, la muchacha de la novela brasileña de turno. Me queda exactamente una semana para echarme otro año más encima -que no lo voy a sentir- y para pasar mi cumpleaños en un aula recibiendo clases, como antes, cuando era estudiante. Estoy haciendo cosas. Muchas cosas…

Plenitud. Creo que así se nombra el estado en que me encuentro.