Sin pistas para vivir

hoja seca Letra por letra;

He repetido mi pasado.

No soy más que el resultado de un vacío descomunal.

No soy más que la sombra detrás de aquel banco.

Los ojos tristes que ya no brillan.

Los pies cansados de no caminar; a ningún lado.

No soy más que un diluvio de llanto,

que un reloj detenido,

que un perfil descuartizado

de tanto amar.

¿Amar?

Letra por letra;

He repetido mi pasado.

No soy más que un alma muerta

por querer querer-te-nos-me.

No soy más que una vida prestada

que unas luces que no tengo,

que un pantano resbaloso,

o un laberinto.

No soy.

…O soy un teléfono absurdo

a las tres y veintidós de madrugada .

 

Terribles confesiones de un zombi

hoja con bolígrafo

“No hay nostalgia peor”…

Me he quedado vacía. Ya no tengo letras que cazar… y este teclado que me sabía de memoria ahora me parece torpe, nauseabundo… verdaderamente absurdo. Ya no hay crónicas, y esas ocurrencias medio locas que un día (le) escribía se acostaron a dormir. Ya no hay poesía que salga; y no hay palabras porque todas -he llegado a este punto- me parecen ilógicas.

Ya todos en las redes sociales me asquean con sus comentarios y esas fotos retocadas. Ya el chat no tiene ningún sabor, ya leo los titulares y me cuestiono el maldito vicio de revisar la prensa. “Siempre está diciendo lo mismo”… (Pienso)

Ya todo es demasiado. Ya nada es mucho. Ya este cuento -que no es cuento- tiene que parar. Ya son evidentes las señales.

Si yo no hubiese tropezado tanto, quizás estuviera soñando lo imposible.

Camino de ida

Camino de idaRetírate.

Deja a un lado el mundo

de las miserables letras.

Apártate de los cuadernos,

de los libros, de las páginas webs.

Te prohíbo cargar en el bolso

el bolígrafo y la agenda;

Y esas servilletas en las que a veces

te he visto escribiendo

arrójalas, quémalas, rómpelas…

Entierra el pañuelo de la escalera

y olvídate de las huellas.

Disfruta de una botella de ron, (una buena)

y si no te gusta prueba el vodka o el whisky;

o emborráchate a fuerza de cervezas.

Pero embriágate.

Ve y haz la cola del pan.

Cágate en la política y la iglesia,

en la gente que habla mal de ti,

en los horarios, en las citas, en los jefes.

Diviértete con algún niño.

Hazme caso.

(Son los únicos que saben querer

Y lo dijo un genio).

Date una tregua.

En pleno estado de felicidad

Nadie será capaz

De parir un poema.

Mentiras de verdad

Sobre de cartaA R, que mi sueño sea el suyo.

Un sobre blanco con su nombre marcado -ni siquiera con su letra porque sé de donde ha venido el sobre- y un alfiler, es lo único que tengo suyo. Se ha ido de aquí y me ha dejado con el sabor más extraño que he de probar.

-Toma. Me dijo.

Extendí mi brazo, agarré con mis manos el papel, lo miré y enmudecí. Él me dio la espalda y luego se fue.

Un Abrazo de Felicitación

Aliet y yo” La amistad es superior al amor en que no crea deseos, ni la fatiga de haberlos satisfecho, ni el dolor de abandonar el templo de los deseos saciados por el de los deseos nuevos.”

José Martí

Este es un post que debí haber escrito hace mucho tiempo. Quizás el primer post que debí haber colgado en este blog al exponer mis ideas sobre la amistad. Pero no es hasta ahora que me salen las letras. Iba a dormir, puesto que son  ya las doce de la noche y como todos los días me levanto a las 6 de la mañana, dormir siempre es necesario para tener las “baterías llenas”. Solo que no quedo bien con mi conciencia si no escribo al menos la idea central.

Este es un post transparente. Claro, la transparencia es lo que prima en la relación de amistad que tenemos. ¿Qué cómo surgió? ¡Graciosísimo! Este blog fue quien que nos unió y luego unas palabras de “echa pa´ acá” que no olvidaré jamás en mi vida.

No son letras por encargo. Ni él me las pidió, ni yo tengo el compromiso de escribirlas. Pero creo las merece. Y es que de todas las buenas personas que conozco, Aliet es la mejor. Y sé de su autenticidad por su sentido de la amistad, por la postura que asumió conmigo cuando me vi otra vez en el ojo de un huracán. ( Como haya sido, pero me vi otra vez en el ojo de un huracán cuando un absurdo se hizo problema gracias al pensamiento obtuso de algunos de los que nos dirigen. Un hecho que dejé allá donde pasó y en el conocimiento de algunos poquitos a los que siempre les estaré debiendo, entre ellos Aliet).

¿Olvidar las conversaciones? ¿Sus palabras de aliento? ¿Sus llamadas? ¿Sus tremendas ganas de ayudarme? Imposible. Aliet es de las personas que uno empieza a querer de gratis. Sigue leyendo