Pasaje de un comienzo cualquiera

charcosAbre la ventana. Es oscuro. Pero tiene que empezar. Da el primer paso. Se alista. Saca sus cosas y las acomoda en otro bolso. Saca los libros, el dinero, el santo que no deja, el blúmer, la colonia con flores blancas y cascarilla; y la agenda. Eso es lo necesario.

Le enciende la luz. Le da un beso. Le susurra algo parecido a una canción y luego ríen juntas y chocan los cinco de la mano. Se visten a la par. Una se acomoda con un poco de colorete y sombra para los ojos. La otra, observa.

Abre la ventana otra vez. Ahora llueve. Tiene que esperar un rato. Desde el sillón ve como la abuela toma a la nieta, y la nieta desde la esquina arroja besos y adioses a su madre. Escampa.

Camina; pisando charcos. Tropieza con casi todos. Va saliendo el sol. Llega. “Hoy la gente tiene miedo”. (Piensa). Escribe. Vuelve a esperar. Mientras todo pasa, parpadea un eco recurrente:

“Habana vente, vente peso a La Habana, Habana vente…”

 

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Abrazo de labios… y sed

besosY luego de tres años bebimos como quisimos cuando ese beso reparador alcanzó a sosegar aquella sed que encendimos allá en un espacio en el cual solo los labios y los ojos fueron protagonistas.

Después de tres años besarte; y el que tus ojos me vieran e intentaran dibujarme, una sed revoltosa toma el protagonismo, no se esconde y clama tu abrazo; ese abrazo de labios sedientos y ansiosos por el que –inconscientes- hemos esperado, con la certeza de que será la anunciación de una primavera abarrotada de lirios, sin más olores que el del néctar de una unión que nos hará perdurar.

Memorias de una noche en espera del alba

Amanecer

Ella llora. Yo escribo. Él duerme. Ellos están ebrios. Esos- que son más jóvenes- bailan. Empieza a llover. Se van las estrellas, se esconde la luna llena. Canta la rana. Truena. Ese perro callejero busca refugio en el portal vecino. Otro –también perro callejero- alza la pata y orina el poste de la luz de la esquina de aquel barrio insalubre de La Habana.

Esos dos se besan. Un matrimonio joven pretende templar a las tres y media de la madrugada mientras llueve y el estruendo del trueno no deja que los parientes del cuarto de al lado oigan los gemidos. Tiemplan. Sudan. Relampaguea. Terminan. La embarra de su semen.

Cesa la llovizna. Ella encontró consuelo. Él despierta. Los ebrios ahora están sobrios. Los que bailan descansan. La rana enmudece. Salen los perros del portal vecino. Los que tiemplan se duermen. Los que se besan, tiemplan.

La que escribe, guarda el borrador. Cantan los gallos. Amanece.

 

Éxtasis

manos imagenAcariciaste mis pezones con tu lengua…

Apretaste con tu mano mi cintura estrecha y me arrojaste a ti con locura.

Nos consumimos los dos en una erección tuya que no imaginé tan firme

Rompiste mi vestido, arranqué el botón del pantalón negro que llevabas puesto y te apreté como quise…

Llegué a tu prenda con más sed de la que creí tener y exprimí tu miembro con mis labios, con mi lengua, con mi garganta…

Asomaste tu boca sin pedirme permiso por el sol de entre mis piernas y un caudal de señales mojadas te removió esas ganas furiosas, sentidas, explosivas que te incitaban a entregarme el amor…

Te besé y me besaste. Nos convidamos a seguir dándole razones al deseo, a la pasión.

Te me fuiste encima, y yo -que te esperaba- fui a recibirte con el orgasmo que dejamos pendiente aquel día cuando te esquivé la mirada en medio de mi fobia al encierro…

Gemí. Y no bastó. Nuestros cuerpos ansiaron más.

Solo acerté volverme hacia ti, trepar a horcajadas y jugar.

En cuclillas. Una, dos, tres…

Despacio, con más prisa, con elegancia…

Lo conseguí otra vez…

Y tú, acabaste escupiendo el néctar de placer que me guardaste desde la primera vez que imaginaste tu cuerpo y mi cuerpo, convertidos en uno.

Rocío Goteo

Rocío Goteo“Que haya siempre una perla en la hoja verde: Una palabra en el oído, una mirada meciente en nuestros ojos; -en nuestra frente, un beso húmedo. El que así no ame, no será jamás amado. Caerá y volverá a caer, y clamar desesperado, y se perderá en abismos negros, y morirá solo”.

José Martí.

Rocío – Goteo. He ahí el secreto de los que intentan jugar al amor. Es la muestra de que puede existir algo puro.

Si no ve sus señales, dejara de creer en su existencia.