Selfie

Foto: Tomada de Internet

Foto: Tomada de Internet

son seis casas en todo el planeta
nadie se visita ni se ríe ni pide permiso
ni hace planes
la gente es rara
egoísta
solitaria
Ya
no adoptan gatos
ni perros
ni llenan las peceras
ahora la gente se compra calculadoras
y
robots que lo hacen todo por ellos
Son seis casas en este planeta
que resisten alergias
a puertas cerradas y balcones vacíos
Un planeta que no es diferente;
también aquí la gente vive online.

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Consecuencias

Foto: Aliet Arzola Lima

Foto: Aliet Arzola Lima

Facebook está en efervescencia. Mi página de inicio lo confirma. Mi mundo está loco. Bien loco. La gente se arma de broncas aquí; que luego son broncas en la vida no virtual. Me etiquetan y logro ver todo. Más de lo mismo (Pienso). Ojalá se pongan de acuerdo (Pienso). En tanto, yo estoy prefiriendo ser feliz fuera de Facebook. Este fin de semana sentí el trueno más grande que jamás había sentido. ¡Qué cosa tan estrepitosa! Me mojé bajo la lluvia y chapoteé con los charcos y fue tremendamente divertido. Fui a mi pueblo otra vez a ver a una amiga grande que está solo de paso por Cuba. La pasamos increíble. Mi hija me dijo que yo era peleona igual que Oslidia, su seño del círculo. Me dio mucha gracia eso. Me la comí a besos. Estoy pesando casi cinco libras más. Ya tengo el corte de cabello de María Clara, la muchacha de la novela brasileña de turno. Me queda exactamente una semana para echarme otro año más encima -que no lo voy a sentir- y para pasar mi cumpleaños en un aula recibiendo clases, como antes, cuando era estudiante. Estoy haciendo cosas. Muchas cosas…

Plenitud. Creo que así se nombra el estado en que me encuentro.

No Internet Today

No internet todaySe supone que debo actualizar este blog. Se supone que es mío. Se supone que soy feliz porque tengo lo que tenía que tener. Se supone que hice mi vida. Se supone que…

¡Stop! ¡Para! ¡Frena! ¡Detente! ¡Salte de ahí! ¡Cállate!

Se supone que entres a Internet y estés así :), como esta emotion. Se supone que tengas algo que leer, que tengas contenido que compartir… se supone que seas coherente, que las emociones (no) te salven, se supone que quieras lo mismo que él, se supone la magia, se supone que te saques las musarañas de la cabeza.

Se supone que apagues el televisor y no veas la mesa redonda. Se supone que los jueves sea el día de ir allí, adonde no te gusta, al vulgo.

Se supone que apagues (además) el ordenador y te vallas Off.

No sabes por qué razón, los lunes terminas descubriendo que Internet tiene la ordinaria capacidad para convertirte en el ser humano más muerto que vive en la tierra.

 

¿Pa´ qué sirve?

ChatMi abuela me critica porque paso mucho tiempo sentada frente a la computadora. Mi madre lo hace peor. Mi madre me dice que yo no trabajo, que en Internet no se trabaja. Y ambas se ríen de mí cuando les digo que hablé con mi tío (por chat).

-A ver… ¿para qué sirve eso de andar soltando letricas hasta que el otro responda? ¿No será mejor hablar “normal”? ¿Pa´ qué sirve el… chat?

– Entre otras cosas… para enamorarse abuela, para enamorarse.

Cerrado por derribo

Teclado de ComputadoraTal cual leen. Mi blog estará cerrado un tiempo por derribo. No es que hayan censurado o boicoteado mi página -aunque este título pudiera sugerirlo- el problema va más allá. La que está derribada soy yo. Me derribo porque me importa mi entorno, porque en este tiempo otras suertes me esperan y son mi prioridad, y hoy, desde este sitio, nada resuelvo o resuelvo poco. Es necesaria la ausencia.

Derribarse duele. Duele como estos días han dolido en mis oídos palabras. Duele como saber que alguien sufre por tu culpa y a ti solo te resta disculparte, pero nunca arrepentirte de tus actos. Si te arrepientes te conviertes en cobarde, en alguien sin autonomía, sin capacidad de opinión. Duele como duelen las amistades – o los amigos- que creíste tener y que te demostraron ausencia, y ninguna llamada, o ningún mensaje en el buzón.

Derribarse duele. Hundirse duele. Pero es bueno en ocasiones tocar fondo. Permite recomenzar. Permite empezar de nuevo, nunca de cero. Solo empezar otra vez.

Este blog lo va a actualizar alguien con un significado inmenso para mí. Alguien que es más que un amigo y –a mi juicio- el mejor ser humano del mundo. (Aunque no perfecto porque se ha equivocado en elegir, pero he de respetarlo).

Escribiré poesía en las noches de insomnio, algún arrebato cuando la ansiedad sea más fuerte que yo, escribiré mis historias y me dejaré caer, escribiré con una botella de vino y tomaré cerveza si alguien me compra y me trae a casa una bien fría.

Me voy de Internet por un tiempo prolongado (un mes, quizás dos). Me voy a cuidar a mi hija. Me voy a cuidar a mi madre mientras reposa de una operación de fibromas en el cuello del útero. Me voy a echar a volar mis alas en otro espacio, en un encuentro con mi interior, en mi cuarto, en mi soledad, en mi vacío.

Esa persona tendrá el password de este blog y a través de una USB le haré llegar algunos post. Ese alguien especial hará que ustedes insistan en visitar este balcón de lirios, que desde una primavera lejana, sigue dando razones.

Acumulo crónicas de viaje, nostalgia de la “Tis Halia” que en algún momento la sentiré distante, melancolías, inconformidades, miedos, la sensación de ver cómo mi hija ya termina el segundo año de vida del Círculo Infantil, acumulo cuentos, poemas eróticos que escribo cuando en medio de la tesis de un reportaje sobre la producción de frijol en Artemisa, entran a estas páginas sin pedirme permiso y salen así medio locos, como debo ser yo.

Cuando regrese, mi ausencia no habrá dolido tanto, habré construido otro canal, habré creado otra alternativa. Es necesario seguir buscando opciones. Cuando regrese prometo avisarles que soy yo quien postea de forma directa, que no es esa persona “especial” que escogí para actualizar estas razones. Si comentan, prometo también -cuando regrese- responder uno a uno sus comentarios. No prometo más, porque de promesas nadie vive y casi todo cuanto se promete suele convertirse en utopía.

Cuando regrese, estaré más feliz porque habré recomenzado.

13 de junio

Hoy desperté preocupada y con un único pensamiento: “Ojalá y haya llegado el agua, hace 21 días que no lavo y ya la ropa sucia hace colinas en el cesto donde la guardo”. Amanecí con sueño, le pregunté a mi madre en la cocina:

-¿Llegó el agua?

– Sí. Me dijo.

Cuando salí del baño escuhé a mi abuela preguntarle a mi madre si mi hermano iba a venir hoy.

“Contra, pero si hoy es 13 de junio, es el cumpleaños de mi madre”. Pensé. Salí del baño y le di un abrazo que duró unos minutos. Un abrazo bien apretado. Le dije con una sonrisa entre labios que no me matara por haber despertado y no haberle dado la primera felicitación.

Ella sonrió. Mi madre sabe de mis despistes, y además, es el ser humano más noble que conozco, sé que va a perdonar mi olvido. No sé si tenga gracia salir ahora a la calle y comprar un regalo (algo material) para que no esté brava conmigo. Esa no será la solución. Además, ya lo dije, mi madre tiene un corazón más grande que el cielo o más grande que Internet, como dice mi amiga Patricia 😉 Sigue leyendo

Silencio

micrófono vacío“No debe hacerse de la pluma arma de satírico, sino espada de caballeros”.

José Martí

Duermen. Solo algún loco, o neurótico, o los desequilibrados como yo, se apresan de este insomnio.

¿La TV? Para qué. Los titulares del mediodía a esta hora ya no son noticia. Y no tengo internet hasta el amanecer. Y en la TV solo veo espacios informativos hasta el día en que me atreva a descuartizar el aparato porque en un país que pasa de todo y está tan lleno de problemas y el pueblo tan inconforme con estos, en el noticiero –como dice mi papá- casi todo está bueno.

¿Un clásico? No tengo ánimos. Ya observé con detenimiento mi librero y no sé si decidirme a terminar Lolita o a empezar Pedro I, un libro que me han regalado. Esta noche no será.

¿Música? ¿A quién? Hoy no quiero ni a Silvio, ni a Sabina, ni a Pablo, ni a Ana Belén… Quiero este silencio.

En este diálogo con mi interior a esta hora de la noche, llama alguien a mi teléfono: Sigue leyendo