Como pez fuera del agua

piernas-de-mujer-y-nina-jpgEstas gentes que me rodean son una larva
son paridos por una sociedad enferma
que emigra al lugar donde la
desesperanza no vive.
Todos se callan.
Al frente hay un hombre africano que
sintoniza el noticiero
a la derecha este otro lee la sección de humor del periódico
y el del primer asiento visita el mundo
mientras apunta con su dedo cualquier
goegrafía en el mapa.
Yo voy aquí
en este barco herrumbroso
que hace ruido
que no vive
con un ADN no marcado
por el comportamiento de quienes son la
masa
a veces no me encuentro entre los
obreros, ni los sufridos, ni los primeros
con privilegios
ciertamente no sé por dónde vago
ni las ciudades que visito
ni por qué el color violeta del que antes era un
mar turquesa.
Hay un loco que canta un rap a mi lado y
me agiganta con su coro el tiempo.
Yo quiero amar a un hombre para olvidar
la inercia
y
huir con ese hombre.
Pero hay un ancla en este puerto que no me
deja.

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Hipoxia

ala-de-avion-y-nubes

Foto: Tomada de Internet

Dice que los jedi son brujos pero yo no lo sé porque no veo ciencia ficción
y no conozco de personajes místicos.
Sin embargo dibujo el vocablo y le invento significados
sin saber por qué lo hace mi subconsciente.
¿Y a dónde han ido las paradas cuando no te has podido bajar del autobús?
Ahora confieso:
tampoco sé por qué escribo de
los jedi
o si armo un pedazo de poema incoherente con una expresión que me regaló un muchacho cubierto de nieve no por frío, sino por lejano
no sé de nerds ni de programas de computadoras
ni sé la diferencia entre android y IOS
nunca he jugado con un Tablet, ni en red,
no sé cuál es la internet de datos y menos la de la WIFI,
anda un muchacho allá en el polo que tirita de frío
y que extraña a su madre.
Ese muchacho no busca a una mujer
“NO DESCARTES NUNCA NADA”
escribió en mayúsculas hace un rato.
Ahora mismo hay infinitas palabras;
y la turbulencia.
Otra vez confieso:
Voy ahogándome en el viaje que no comienza
Hay mucho hielo en este diciembre de sol
Mis padres me hicieron cobarde allá por los 20 cuando decidieron separarse.
¿A dónde han ido las esperanzas de encontrarlo si apenas puedo sobrevolar?

Notificaciones

mujer-carreta-2Yo no puedo escribir. Al menos no ahora. No hoy. Tengo demasiado trabajo, estoy leyendo mucho, estudiando además otra vez y presentándome para formar parte de un centro de formación literaria. Solo me asomo para escupir dos cosas:

a-) Recibí esto: “Inmerecido… Agradecido”. Quiero responder esto: “Me da la gana”. De eso se trata la vida, ¿no? De hacer lo que nos da la gana/deseo/instinto/impulso… etc. En esencia, de vivir… Y que no viva el orgullo! Aunque bueno, vive el orgullo. No respondí.

b-) Acaban de proponerme por primera vez en la vida un trabajo cuya condición es tener buena presencia. Así. Tal cual se lee: “Necesitamos alguien como tú”. (Pensé, uff, “están buscando a alguien que gestione los social media, que organice y gestione sistemas de información o que escriba, periodísticamente hablando). Y no. No era eso. Necesitamos una muchacha de buena presencia física, o sea, una niña linda”.

El mundo se está volviendo loco. Se queda en blanco y negro o aparecen nuevos colores. A estas alturas ya ni sé.

Yo no como huevo frito… ni hervido

huevo fritoNo me gusta el huevo frito. Ni hervido. Ni crudo. En extremo, no me gusta el huevo. Hace mucho tiempo llegué al estado de resignarme ante los consejos de todos los médicos que me han visto: “Come huevo. Es muy saludable”. Dicen. Pero yo no lo como. Y no lo como por varias cosas. El huevo es blando y no me gusta nada así. En la vida hay que ser duro, fuerte, de coraza… El huevo en el interior del cascarón, es una especie de líquido denso, viscoso, pegajoso; y en el interior de ese líquido craso, contiene una semilla de veneno amarilla. Y la semilla de veneno amarilla apesta y ¡es veneno! y ya se sabe lo que hace el veneno.

El olor del huevo y su debilidad provocan en mí una irritabilidad agigantada. Ni aunque lo frías -casi lo quemes- el huevo va a endurecerse, mucho menos oler bien. Siempre será fácil de pinchar con un tenedor. De manera que el huevo no tiene personalidad. No tiene carácter. El huevo es un ente fláccido con pestilencia y, (según los médicos) poseedor de propiedades (que yo no quiero ver) favorecedoras de la salud. Es redondo, o es ovalado. Ahí hay otro defecto. No me gusta lo hemisférico. Porque donde las cosas son hemisféricas (o redondas) a la larga todo va al mismo lugar. No hay más caminos. Lo de la izquierda va a la derecha y viceversa. Al final todo se cruza coincidentemente y a mí me gustan las autopistas despejadas, sin tropiezos, sin marcha atrás, sin dobles sentidos.

El huevo, esa pequeña porción de baba fofa ha sido tolerado por mí en escasas ocasiones. La imprescindible: Cuando la metamorfosis lo convierte en algo dulce.

 

¿Se doméstica un fregadero?

fregadero limpioSiempre me han obsesionado los fregaderos. Es el componente de la casa que más placer me provoca, además de obsesionarme, repito. Sé que me ofusca porque puedo estar mirándolo minutos, horas… da igual si tiene platos sucios. Yo dibujo en mi cabeza cualquier tipo. Me gustan más los platinados, esos que parecen de níquel. Usarlos es casi siempre el mejor momento de mi día, es el rato en que siento que limpio, que boto, que arrojo el desperdicio. Las casas nuevas que vienen a ser parte de mi vida, me gustan en dependencia del fregadero. Siento que un fregadero influye en el ¿Quién es?, en el ¿Cómo es?, en el ¿Qué es?… y mientras más vayas conociendo el fregadero, perfeccionas el hecho de que la podredumbre no se convierta en maleza. Yo, por ejemplo, tengo la mayor de las obsesiones con los fregaderos. Me gusta dejarlos limpios, impecables; sea el mío, el de un pariente, el de un amigo. Un fregadero al que yo le haya pasado la toalla, jamás vuelve a ser el mismo, como reza la filosofía del viejo Heráclito. Yo quito de la tinaja hasta la última gota de agua. Y cada vez que agarro uno nuevo, en cada uso que le doy, trato de hacer lo mismo de forma diferente, una y otra vez trato de ver algo nuevo en lo que hago, sacar experiencias distintas, cambiar el lugar del guisopo, eso sí… al terminar de usarlo, lo seco. Un fregadero salpicado jamás es un fregadero limpio. Las salpicas crean costra y la costra no garantiza su uso, o su mejor uso. Mantener el fregadero cabalmente limpio es lo único que hace posible no sustituirlo por el último modelo que trajo el plomero. He ahí mi obsesión.

 

 

Marionetas de estación

tiempo pasado

 

Acaso en un pozo oscuro

Acaso en el infinito,

Acaso en la muerte de

historias disfuncionales.

Acaso en el incoherente

contacto,

en el estúpido saludo

en la hipocresía que no te deja

ganar el hoy.

Acaso en el “no” definitivo.

El pasado no debería

asomarse… ni aparecer.

El pasado,

que inepto y nauseabundo,

juega a matar pedazos de presente.

El pasado ¡sí!

debería ser una especie de tiempo

en estado de coma.