Pasaje de un comienzo cualquiera

charcosAbre la ventana. Es oscuro. Pero tiene que empezar. Da el primer paso. Se alista. Saca sus cosas y las acomoda en otro bolso. Saca los libros, el dinero, el santo que no deja, el blúmer, la colonia con flores blancas y cascarilla; y la agenda. Eso es lo necesario.

Le enciende la luz. Le da un beso. Le susurra algo parecido a una canción y luego ríen juntas y chocan los cinco de la mano. Se visten a la par. Una se acomoda con un poco de colorete y sombra para los ojos. La otra, observa.

Abre la ventana otra vez. Ahora llueve. Tiene que esperar un rato. Desde el sillón ve como la abuela toma a la nieta, y la nieta desde la esquina arroja besos y adioses a su madre. Escampa.

Camina; pisando charcos. Tropieza con casi todos. Va saliendo el sol. Llega. “Hoy la gente tiene miedo”. (Piensa). Escribe. Vuelve a esperar. Mientras todo pasa, parpadea un eco recurrente:

“Habana vente, vente peso a La Habana, Habana vente…”

 

¿Pa´ qué sirve?

ChatMi abuela me critica porque paso mucho tiempo sentada frente a la computadora. Mi madre lo hace peor. Mi madre me dice que yo no trabajo, que en Internet no se trabaja. Y ambas se ríen de mí cuando les digo que hablé con mi tío (por chat).

-A ver… ¿para qué sirve eso de andar soltando letricas hasta que el otro responda? ¿No será mejor hablar “normal”? ¿Pa´ qué sirve el… chat?

– Entre otras cosas… para enamorarse abuela, para enamorarse.

Yo no quiero una muerte así

manos-enf-alzheimerYo no quiero una muerte así. El Alzheimer le jugó a mi abuela tremenda putada. Vivió sus últimos días sin noción de nada, sin conocer a sus hijos, sin acordarse ni del nombre que llevaba. Eso es duro. Mucho peor es ver cómo quien así muere se destruye poco a poco…

Mañana serán dos años de su ausencia, y las pascuas de diciembre que se asoman me la traen de vuelta en un recuerdo vivo, diferente… A mi abuela prefiero recordarla linda, presumida; como pocas mujeres de su pueblo y de su tiempo…

¡Ay Galicia!

A Aliet por ser un amigo en palabras mayúsculas, a mi hija… y al futuro; porque nunca se sabe…

pasaportesEnciendo el ordenador. Yo no soy más que un espectro dando vueltas por la habitación. Iba a jugar a la súper ama de casa, pero hace tres días que en el barrio no hay agua. ¡Hasta la cisterna del consultorio se quedó vacía! Nadie está limpiando. Menos lavando. Norma y Lazarita, deben tener el fregadero aún con la loza de anoche, como mi abuela, la pobre. No pueden fregar, Norma y Lazarita por el agua; mi abuela por el agua y porque no tiene detergente.

Iba a bañarme y lavarme el pelo para salir a resolver lo de la foto del carne. Hacer trámites de cambio de dirección es peor que te roben la cartera en una guagua. Al final, te quedas sin dinero igual. Esos trámites cuestan. Después de todo el papeleo cuestan los viajes, y hasta reírte allí en las oficinas, y que te viren para atrás por un número, por un poder del otro propietario, por una “E” en un nombre que debe ser “O”…

Y te viran así con una tranquilidad que asombra. ¡Qué bien se ve que no es la vieja esa la que se monta en un P6 desde Mantilla hasta no sé qué parte del Vedado y después en un P4 hasta La Lisa! Claro, a ella no le duele. Le duele a una ver como Adelfo con sus más de 70, llega sudado, cansado, y… ufff. ¡Pena me da hablar de eso! Nada, que ahora tengo que hacerme la foto nueva porque dice la vieja que la de la foto no soy yo. Que ahora soy pelirroja y tengo el cabello más corto. Y tengo que hacerme la foto, pero no puedo lavarme el pelo, no hay agua ni para descargar el inodoro. Y si no me puedo lavar el pelo, menos bañarme. Pero he de hacerme la foto.

Iba a llevarle a la niña un poquito de batido porque no le gusta la leche. Hoy se fue en ayunas para el circulo infantil. Pero en el círculo no dejan entrar a las madres hasta que no llega la hora de la recogida. Iba a darle dinero a mi abuela para que sacara los mandados, pero hasta mañana no cobro.

Por eso enciendo el ordenador. Total, Sigue leyendo

La caricia a la vida que nace

MaternidadSus manos abrazan otra vida. Dentro, aletea -ella o él- cual si fuese un pez en medio del océano; feliz por tanto espacio. Revolotea porque Alicia le ha dado la oportunidad de existir. Ahora, quien se alista para la nueva etapa, disfruta su estado, y con sus manos vuelve a acariciar su fruto.

Hasta hoy Alicia es la niña de la casa. Por estos días la consienten más. Su padre, que en abril se estrenará como abuelo, quiere complacer todos los antojos por aquello de “que le salen orzuelos”. Todos la miman, todos, excepto su abuela que ya no la reconoce. Su abuela no la mima; sin embargo la ve diferente. Será por eso del instinto maternal. (Que sí existe, aunque algunos estudiosos digan que eso lo hemos inventado nosotras las mujeres).

Alicia espera tranquila la primavera que traerá a la persona que más ha de amar. Comenzó a crecer cuando vio que su vida valía por dos vidas. Asume que el gesto más humano de una mujer es precisamente el de ser madre.

Por eso, Alicia voltea la mirada hacia su vientre, sonríe con vehemencia y con sus manos colma de caricias a su hijo. A una madre no le alcanzan los ratos para dar amor, a la vida que ya le está naciendo.

Septiembre me ha mutilado

happy-birthday-photo-hdNací erróneamente el lunes 19 de 1988.

A las seis y unos minutos de la tarde me recibió el insulto de respirar en el

Universo putrefactode la vida.

¡¡Happy birthday to you!!

Felicidades Johanna en tu día…

Erradamente me han condenado cuando cantan ante mí esas letras.

Septiembre me ha desterrado

A un rincón oscuro, vacío, solo;

A la posibilidad de querer borrar ese mes del calendario para este instante, para este porvenir.

Septiembre provoca mis nauseas cuando cada cumpleaños

Veo los sillones rancios,

La pila sin agua,

El huevo hervido en el plato,

El zapato despegado,

El vaso de agua con azúcar,

Una niña con su muñeca calva y sin brazos

Y a mi abuela llorar por tantas asperezas.

Aquel lunes 19, mi madre -cuando no era mi madre- no imaginó que me había hecho el peor de los regalos:

Nacer.

Cuba

Melecon

Es el viejo que vende periódicos todas las mañanas al costado de la parada del ómnibus.

Es el pregonero en las calles y el que se acerca noche por noche a venderte cucuruchos de maní mientras tú desde el muro disfrutas ver las olas chocar contra el arrecife…

Es la algarabía de los barrios

Es la inconformidad de los obreros cuando no les alcanza el salario

Es el juego de dominó entre vecinos

Es la fiesta de muchos cuando el campeonato de béisbol

Es el masturbador detrás del monumento del parque

Son los novios que se besan entre luces

Son los médicos que te abren su casa

Es la prensa diciendo lo mismo. Sigue leyendo