¡Ay Galicia!

A Aliet por ser un amigo en palabras mayúsculas, a mi hija… y al futuro; porque nunca se sabe…

pasaportesEnciendo el ordenador. Yo no soy más que un espectro dando vueltas por la habitación. Iba a jugar a la súper ama de casa, pero hace tres días que en el barrio no hay agua. ¡Hasta la cisterna del consultorio se quedó vacía! Nadie está limpiando. Menos lavando. Norma y Lazarita, deben tener el fregadero aún con la loza de anoche, como mi abuela, la pobre. No pueden fregar, Norma y Lazarita por el agua; mi abuela por el agua y porque no tiene detergente.

Iba a bañarme y lavarme el pelo para salir a resolver lo de la foto del carne. Hacer trámites de cambio de dirección es peor que te roben la cartera en una guagua. Al final, te quedas sin dinero igual. Esos trámites cuestan. Después de todo el papeleo cuestan los viajes, y hasta reírte allí en las oficinas, y que te viren para atrás por un número, por un poder del otro propietario, por una “E” en un nombre que debe ser “O”…

Y te viran así con una tranquilidad que asombra. ¡Qué bien se ve que no es la vieja esa la que se monta en un P6 desde Mantilla hasta no sé qué parte del Vedado y después en un P4 hasta La Lisa! Claro, a ella no le duele. Le duele a una ver como Adelfo con sus más de 70, llega sudado, cansado, y… ufff. ¡Pena me da hablar de eso! Nada, que ahora tengo que hacerme la foto nueva porque dice la vieja que la de la foto no soy yo. Que ahora soy pelirroja y tengo el cabello más corto. Y tengo que hacerme la foto, pero no puedo lavarme el pelo, no hay agua ni para descargar el inodoro. Y si no me puedo lavar el pelo, menos bañarme. Pero he de hacerme la foto.

Iba a llevarle a la niña un poquito de batido porque no le gusta la leche. Hoy se fue en ayunas para el circulo infantil. Pero en el círculo no dejan entrar a las madres hasta que no llega la hora de la recogida. Iba a darle dinero a mi abuela para que sacara los mandados, pero hasta mañana no cobro.

Por eso enciendo el ordenador. Total, es mejor jugar a ver series y películas que vivir en el mundo real. Bueno, eso de ver series y películas me aburre un poco. Y lo de leer me animas más, hoy ya intenté leer algo de Lolita, a ver si lo termino, pero en las letras veo a mi abuela llorando por las escases, a la niña diciendo que tiene hambre, y mis zapatos despegados caminando solos en busca de otras piernas que caminen a lo de la foto. Tengo un miedo por lo de la foto que me hace sentir cosquillas. ¡Hasta las manos me sudan! Sí, la foto, tengo líos con la foto. Pero no por la vieja que cree que no soy la que está en la foto que tenía para el carné. Esa sí soy yo; pero con otro corte en el cabello y un color más lindo. No este rojo que parece cucaracha.

Tengo problemas porque no me decido a hacerme la foto. Y ahora acaban de llamar del círculo de la niña para que vaya a buscarla. Se fue el agua allí también. Esta ciudad se parece a Macondo. No hay agua. Pero el cielo pide a lágrimas la lluvia. Y si no me apuro, la lluvia que pronto va a caer no va a dejar que salga a ver al fotógrafo.

-Abuela, ve por la niña. Regreso en media hora. Voy a lo de la foto.

-¿Y que se le va a dar de almorzar a esa niña? ¿Por qué hay que ir a buscarla? Allí está mejor. Allí por lo menos le dan almuerzo y merienda, le dan yogurt de shopping…

-¡Abuela! Por favor, no me pongas la cabeza más loca de lo que ya la tengo. Mira, yo voy a lo de la foto. El ordenador no encendió porque el toma corrientes hizo chispas, se quemó eso ahí dentro. No se sé si se fastidió también la laptop. Así que, mejor voy a lo de la foto, ya no puedo ver series ni películas. Por favor ve por la niña, se fue el agua también allí. Ya está decidido, lo de la foto es hoy… y si no me apuro…

-¿Y si tu hija me pide algo de comer?

-¡Le das agua con azúcar abuela! Al rato estoy acá.

Tantos años de estudio para darle a mi hija un vaso de agua con azúcar. Para salir sucia a la calle porque no hay agua en la pila hace tres días, para ver a mi abuela llorar por el detergente y por el agua, y porque siente pena si viene alguna visita y ve el reguero y la suciedad. Ni del consultorio podemos cargar agua. ¡Ya no puedo más! No puedo seguir encima de la cama todos los días con la posibilidad a dos flashazos.

Llevo meses pensándolo. Una vez dejé ir un amor por el miedo que tenía a los aviones, por tanto, no hubo necesidad de hacerme la foto. Me proponía vivir en Santa Lucía, en Ecuador, en Estados Unidos, en Canadá, en Londres, en Italia… pero lo dejé ir y lloré como loca. El miedo pudo más que aquel amor, ¡y mira que lo quise caramba!

A dos flashazos está la posibilidad de que mi abuela no llore más y de que la niña no siga tomando agua con azúcar. Voy a hacerme la foto del pasaporte. Dice mi padre que tengo un abuelo gallego, que está vivo y que quiere conocerme. Dentro de poco Galicia va a recibirnos. Y joder, y vale y de puta madre y follar me serán familiares.

Me cambio de ropa. Salgo a caminar por la avenida, y un torrente de lluvia me apresa dos cuadras antes de llegar al estudio fotográfico. En el pueblo nadie más hace fotos de pasaporte. Desafío el temporal y llego mojada. Toco la puerta y no responden. Vuelvo a tocar. Tampoco responden. Sale la vecina de al lado y me dice que esa gente se estaban por mudar. Vuelvo a tocar. Y es que veo entonces en la parte superior de la puerta aquel aviso: “Para hacerse fotos de carné o pasaporte diríjase a la cabecera del municipio, estamos cerrados por reparaciones en la casa”.

¡Mierda mi suerte! Mañana cobro y tengo que comprar el detergente de mi abuela, el yogurt de la niña, y pagar las deudas del mes. Como conocía al fotógrafo le iba a proponer que me fiara la foto, para adelantar lo del pasaporte; dice un amigo de la Universidad que me va a ayudar con el dinero.

Salgo -sin esperanzas- de la casa que permanecía cerrada. Como una desequilibrada, abro la reja y corro a mojarme, al menos la lluvia me quita la suciedad del cuerpo (Pienso). Grito de rabia. Grito de impotencia. Miro al cielo como quien llega a España y le grito al abuelo gallego que debe tener agua, y yogurt, y dinero; ¡y pasaporte!:

-¡A ver si me oyes gallego! ¡Ay Galicia! ¡Ay España! ¡De puta madre todo lo que se pasa para que esta niña no tome más agua con azúcar y mi abuela tenga detergente!

 PD: Una historia se crea de experiencias, y entonces empezamos a juntarlas y salen garabatos, salen letras, salen ideas… puede que salga el futuro…

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7 comentarios en “¡Ay Galicia!

  1. ahora q teminé de leerte.. suerteeee con esa foto,…y no importa si es Galicia, Roma o Moscú, pero q sea con tu hija, ellos son lo más importante, y aunque nosotras pensemos en el detergente, agua ,comida, ellos (nuestros hijos)lo que más necesitan es amor,tiempo y dedicación de nosotras las madres.

  2. Pingback: Un Abrazo de Felicitación | Mis razones de Abril

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