Cloaca

cloaca-medieval

Foto: Tomada de Internet

Siento los sonidos de las ranas
en el patio de noche
hay allí una piedra un cantero,
un árbol de mangos -el árbol no es de cerezos porque mi isla no es Japón-
en el que viven lechuzas
el lirio rojo
charcos invisibles
un grillo.
Camino
me agacho
agarro los bejucos de tilo
a ciegas porque la luna llena
es oscura.

La soledad no limpia las almas

adentro saludo a la muñeca de trapo
me doy puñaladas
hago una fogata con fósforos
me masturbo
pensando en los hombres
que me han amado
Palpito
mal respiro
se me apunta un ataque cardiaco
hiperventilo
me mareo
Where is the air?

La soledad no limpia las almas

El día en que nací me muero
A lo mejor
se pone alegre la funeraria
A lo mejor no.

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de-Construcciones

Foto: Tomada de Internet

Ha pasado algo terrible. No debo contarlo pero me han dicho que escriba un cuento sobre lo que llaman terrible. Sin embargo eso no es terrible, es más: Es horrendo, espantoso, horripilante, venenoso, vomitivo. Lo que ha pasado me deja sin ser. Y me han dicho que escriba porque eso tan terrible me ha pasado a mí. Y ahora mismo estoy segura de que en el planeta donde habito nadie se siente peor que yo. (Yo me siento de muerte). Se me ha muerto el alma. Se me van a morir los pensamientos, las ideas, todo lo que veo que luego viene a ser contado en pedazos de documentos o en los trozos de servilletas que escribo y luego transcribo, se me van a morir esos residuos de casi poemas y otros retazos de historias. Me voy a morir yo. No debo contarlo pero me han dicho que escriba un cuento sobre lo que llaman terrible. Yo no sé cómo se escribe un cuento. Si supiera, escribiría de un personaje con diez dedos y un teclado inservible que se sabe de memoria, hablaría de una mujer mustia y solitaria sin más compañía que las historias que guarda para contar desde un archivo en su vieja laptop, hablaría del maldito consumismo y los robots que viven para pagar lo último del mercado, hablaría del sacrificio, hablaría de la (in)felicidad. Ha pasado algo terrible. Mi madre ha regalado la máquina de escribir y al teclado de la vieja laptop se le cayeron letras; como a la ciudad edificios. Ya no tiene delete, ni backSpace, ni acentos, ni i griega, ni te, ni asteriscos. Si yo supiera escribir, mi historia fuera concisa y no tuviera titular:

“Soñé con mi teclado roto, con una ventanilla de avión y con aquella raspa dura que vendían antes. Todo eso en el mismo sueño. Yo no sé qué sucedía en mi sueño ni quiénes vivían en él. Yo estaba. Y huía”.

Sin pistas para vivir

hoja seca Letra por letra;

He repetido mi pasado.

No soy más que el resultado de un vacío descomunal.

No soy más que la sombra detrás de aquel banco.

Los ojos tristes que ya no brillan.

Los pies cansados de no caminar; a ningún lado.

No soy más que un diluvio de llanto,

que un reloj detenido,

que un perfil descuartizado

de tanto amar.

¿Amar?

Letra por letra;

He repetido mi pasado.

No soy más que un alma muerta

por querer querer-te-nos-me.

No soy más que una vida prestada

que unas luces que no tengo,

que un pantano resbaloso,

o un laberinto.

No soy.

…O soy un teléfono absurdo

a las tres y veintidós de madrugada .

 

Te regalo mis ojos a cambio de…

aTe voy a regalar mis ojos el día en que me ames…

Te voy a regalar mis ojos el día en que me ofrezcas tu alma desnuda y aceptes la mía en un acto de sumo compromiso entre el instinto, el deseo y la pasión.

Te voy a regalar mis ojos, cuando -sin porqués- llegues, me poseas sin hacer preguntas, me tomes cual rosa encarnada y, sin miedo a las espinas, puedas entregarte como si fuera la última vez.

 

Desatino

mujer_cama

Pero sufre de insomnio
no se siente segura

Silvio Rodríguez, La soledad, en esta madrugada

De nuevo en mi cuarto sola. Aburrida de tanta mierda. Aburrida de los que prometen y se van. Aburrida del mundo cuando es sucio. Asqueada de las promesas cobardes. Aborrecida de aquellos cuentos de nunca empezar. Inconforme con la gente de este planeta.

Cansada de mi taza de tilo; que no aburre, porque es la única que me salva. Cansada de mis ataques de ansiedad. Peleada conmigo porque no sé lidiar con este insomnio.

Revolcada en un pensamiento que trae tu boca, y mi sinrazón da por hecho que fui tuya, que nos entregamos al amor que ambicionamos tener, que nos quisimos en aquella cama de sábanas grises.

Aburrida de mi locura. Hastiada de buscarte. Soy yo la culpable. Mi alma no tiene cura.

Me visto de mi

Femme FataleQuizás ella tenga razón. Quizás me hayan perseguido los fantasmas. Quizás mi recato fue la forma más sutil de explicar -como ella misma dice- los amores de cine, la soledad en el alma, el romanticismo a flor de piel, los desvaríos… Quizás…

Quizás esa señorona de los 40´ que habita en la foto sepa mirar y pensar con la picardía inagotable de una mujer de verdad. Quizás -cuando es sensata- tenga escrúpulos; o quizás no, cuando pierde la cordura.

Quizás sea mala o calculadora… o quizás sea transparente y sincera… Sí, quizás esa señora de los años 40´ que se fuma un pitillo al mejor estilo Femme Fatale pueda transformarse y extraer lo que quiere a través de un insaciable apetito sexual o a través de una mirada cautiva que seduce, que enloquece, que enamora…

Quizás la señora glamourosa de los años 40´ -que ella vio en la foto- y yo, seamos la misma persona… o tal vez no…

La imagen tiene puesto un traje. Un traje que desnuda su alma, que también es la mía. La de la imagen soy yo.

… Y yo, en todos los escenarios, prefiero vestirme de mi.