Profecías

velas encendidas en el mangleHoy fuimos a Cojímar. Mi amigo es paisajista y andaba cazando escenarios. Me le insinué: ¡Cojímar, Cojímar, yo nunca he ido a Cojímar! ¿Vamos?”. Y fuimos. Yo en cambio andaba cazando letras; acaso razones. Cojímar es un pueblito hermoso, como todos los pueblos donde hay mar. Lo descubrimos casi completo.

Cojímar tiene un puente sucio, despreocupado, callado y alborotado a la vez. Tiene un mar de un azul lindísimo y mucha gente devota que le quiere. ¡Ah!, Cojímar tiene algo raro. Cojímar tiene brujería. Mucha. Hoy vi a tres grupos de personas en diferentes pedazos de arena sucia hacerse eso que le dicen “ebbo” en lengua yoruba. Eso me dio risa y me reí casi a carcajadas. Ya estaría atenta. Tenía que saber dónde ponía el pie, por si las moscas. Había dos velas encendidas cerca del mangle. Me llamaron la atención y quise fotografiarlas. Cuando apreté el zoom de la cámara las velas se apagaron. Cuando hice la foto estaban encendidas. Cuando me di la espalda la llama otra vez quedó muerta. Cuando me retiraba de allí las velas eran toda luz. Eso me dio mucho miedo. Llamé a gritos a Roly y echamos a correr. Hoy tuve la certeza de que Cojímar estaba queriendo decirme algo.

Estado Catatónico

Avión por encima de las nubesHace más de un mes que no actualizo este blog. A lo mejor (o a lo peor) estoy tan ocupada que ya no tengo tiempo para escribir. O a lo mejor era -¿soy?– tan feliz, que simplemente, ya no escribo.

Iba a escribir sobre mi maternidad en su tercera edición; a propósito del 7 de junio. Iba a escribir sobre eso del robo de agua al pueblo de Artemisa para abastecer una siembra ilegal de Marihuana (es que eso de tapar la verdad me fastidia, que digo fastidia, ¡eso me jode!), iba a escribir… de cualquier cosa. Pero era -¿soy?– tan feliz y ando tan ocupada, que apenas recuerdo con alguna nostalgia los ratos en los que el teclado se disparaba solo en Mis Razones…Por eso no escribí. Dejé este espacio cerrado; y no precisamente Sigue leyendo

Un Abrazo de Felicitación

Aliet y yo” La amistad es superior al amor en que no crea deseos, ni la fatiga de haberlos satisfecho, ni el dolor de abandonar el templo de los deseos saciados por el de los deseos nuevos.”

José Martí

Este es un post que debí haber escrito hace mucho tiempo. Quizás el primer post que debí haber colgado en este blog al exponer mis ideas sobre la amistad. Pero no es hasta ahora que me salen las letras. Iba a dormir, puesto que son  ya las doce de la noche y como todos los días me levanto a las 6 de la mañana, dormir siempre es necesario para tener las “baterías llenas”. Solo que no quedo bien con mi conciencia si no escribo al menos la idea central.

Este es un post transparente. Claro, la transparencia es lo que prima en la relación de amistad que tenemos. ¿Qué cómo surgió? ¡Graciosísimo! Este blog fue quien que nos unió y luego unas palabras de “echa pa´ acá” que no olvidaré jamás en mi vida.

No son letras por encargo. Ni él me las pidió, ni yo tengo el compromiso de escribirlas. Pero creo las merece. Y es que de todas las buenas personas que conozco, Aliet es la mejor. Y sé de su autenticidad por su sentido de la amistad, por la postura que asumió conmigo cuando me vi otra vez en el ojo de un huracán. ( Como haya sido, pero me vi otra vez en el ojo de un huracán cuando un absurdo se hizo problema gracias al pensamiento obtuso de algunos de los que nos dirigen. Un hecho que dejé allá donde pasó y en el conocimiento de algunos poquitos a los que siempre les estaré debiendo, entre ellos Aliet).

¿Olvidar las conversaciones? ¿Sus palabras de aliento? ¿Sus llamadas? ¿Sus tremendas ganas de ayudarme? Imposible. Aliet es de las personas que uno empieza a querer de gratis. Sigue leyendo

Rupturas

lirios marchitoOsó decirme esto hablando de un amigo; o bueno de alguien a quien creí mi amigo: “Pero si es tu amigo no se aleja definitivamente, ni quedan en el plano de saludarse y hablar del clima”…

Y en eso hemos quedado. En solo saludarnos, hablar de (…) nada. No hablamos, no reimos. Cero. Nada volverá a ser. Pensé distinto sobre él. Su sensibilidad me hacía admirarlo. Hoy, ha dejado en mi recuerdo una imagen fría y unas palabras que lastiman:

“No te he hablado del clima aún… Puede que andemos cerca”

¡Ay Galicia!

A Aliet por ser un amigo en palabras mayúsculas, a mi hija… y al futuro; porque nunca se sabe…

pasaportesEnciendo el ordenador. Yo no soy más que un espectro dando vueltas por la habitación. Iba a jugar a la súper ama de casa, pero hace tres días que en el barrio no hay agua. ¡Hasta la cisterna del consultorio se quedó vacía! Nadie está limpiando. Menos lavando. Norma y Lazarita, deben tener el fregadero aún con la loza de anoche, como mi abuela, la pobre. No pueden fregar, Norma y Lazarita por el agua; mi abuela por el agua y porque no tiene detergente.

Iba a bañarme y lavarme el pelo para salir a resolver lo de la foto del carne. Hacer trámites de cambio de dirección es peor que te roben la cartera en una guagua. Al final, te quedas sin dinero igual. Esos trámites cuestan. Después de todo el papeleo cuestan los viajes, y hasta reírte allí en las oficinas, y que te viren para atrás por un número, por un poder del otro propietario, por una “E” en un nombre que debe ser “O”…

Y te viran así con una tranquilidad que asombra. ¡Qué bien se ve que no es la vieja esa la que se monta en un P6 desde Mantilla hasta no sé qué parte del Vedado y después en un P4 hasta La Lisa! Claro, a ella no le duele. Le duele a una ver como Adelfo con sus más de 70, llega sudado, cansado, y… ufff. ¡Pena me da hablar de eso! Nada, que ahora tengo que hacerme la foto nueva porque dice la vieja que la de la foto no soy yo. Que ahora soy pelirroja y tengo el cabello más corto. Y tengo que hacerme la foto, pero no puedo lavarme el pelo, no hay agua ni para descargar el inodoro. Y si no me puedo lavar el pelo, menos bañarme. Pero he de hacerme la foto.

Iba a llevarle a la niña un poquito de batido porque no le gusta la leche. Hoy se fue en ayunas para el circulo infantil. Pero en el círculo no dejan entrar a las madres hasta que no llega la hora de la recogida. Iba a darle dinero a mi abuela para que sacara los mandados, pero hasta mañana no cobro.

Por eso enciendo el ordenador. Total, Sigue leyendo

Emilio

5“No es, no, la luz del día
La que me llama,
Sino tus manecitas
En mi almohada.
Me hablan de que estás lejos:
¡Locuras me hablan!
Ellos tienen tu sombra.
¡Yo tengo tu alma!”

José Martí, Ismaelillo, Hijo del Alma

Es mi mejor amigo y él lo sabe. Resabioso. Con bigotes. Jamás usa sandalias y menos, short que muestre sus piernas; pantalón, siempre pantalón y pulovers a la antigua. Por ser “a la antigua” creí que nuestra relación no sería tal cual es. Pero mi padre es muy inteligente.

Tuve miedo de su reacción el día en que me hice noviecita de Ajelandrito, tuve miedo de su reacción el día que supo que ya su niñita, su vejez como él mismo dice había perdido la virginidad, tuve miedo cuando llegué a mi casa de San Cristóbal una vez pasadas las tres de la madrugada y él me esperaba en el sillón. Esa noche solo me dijo: “Es que estaba preocupado”. Sigue leyendo

¿Amistad?

manos de dos-La confianza que tengo contigo jamás la he tenido con nadie. Yo te quiero mucho Johannita, tú significas mucho para mí. Lo que he hablado contigo nunca me he atrevido a hablarlo con nadie.

-Yo lo sé. Sé que me quieres mucho. Sé que siempre estarás, sé que tu amistad me será incondicional, sé que tus sentimientos andarán conmigo porque es lindo lo que nos une.

Hoy necesitó un amigo. Alguien que conociera de sus ataques de ansiedad, de sus miedos, de su nostalgia, de la soledad a la que temió siempre, y que además de su hija de dos años, es su única compañía desde ese mismo tiempo. Tres veces le marcó a su celular. No estuvo para consolarla. No llamó. Ni siquiera un mensaje. Nada.

Es mentira que es su amigo. Ella es una mujer que le gusta y él no entiende lo que es la amistad. Él parece tener miedo de su novia, de su madre, de la gente…

Yo siempre estaré para cuando me necesites. Yo te quiero mucho, ni tu misma sabes cuánto.

Yo te gusto mucho, querrás decir. Dijo ella aquel día mientras conversaban y sonrió.

Hoy tuvo la certeza -luego de llamarlo y necesitar un hombro, un amigo, alguien sensato a quien confesarle su desorden emocional- de que él no era su amigo. Es mentira que iba ser incondicional con ella. Esa historia, la de ellos, no era más que una mentira de dos.

Y ahora la apresa la melancolía y el vacío que trata de llenar entre proyectos, en un intento por olvidar que sigue durmiendo con dos almohadas y un espacio que ocupa nadie.