Estado Catatónico

Avión por encima de las nubesHace más de un mes que no actualizo este blog. A lo mejor (o a lo peor) estoy tan ocupada que ya no tengo tiempo para escribir. O a lo mejor era -¿soy?– tan feliz, que simplemente, ya no escribo.

Iba a escribir sobre mi maternidad en su tercera edición; a propósito del 7 de junio. Iba a escribir sobre eso del robo de agua al pueblo de Artemisa para abastecer una siembra ilegal de Marihuana (es que eso de tapar la verdad me fastidia, que digo fastidia, ¡eso me jode!), iba a escribir… de cualquier cosa. Pero era -¿soy?– tan feliz y ando tan ocupada, que apenas recuerdo con alguna nostalgia los ratos en los que el teclado se disparaba solo en Mis Razones…Por eso no escribí. Dejé este espacio cerrado; y no precisamente por derribo.

He vuelto aquí para escribir o hablar (les) del miedo. Sí, el miedo. Esa cosa endemoniada que me provoca insomnio cuando aparece, ese monstruo que descarrila un ataque de ansiedad, esa estúpida emoción que me convierte en una mierda de persona…

A la oscuridad,

A la noche,

A quedarse sola en su casa,

A que se apague la luz cuando monta el ascensor,

A viajar a cualquier lugar sin compañía,

A montarse en un avión…

Los aviones siempre me han provocado miedos. Es un sentimiento extraño. Es que por más que intente explicarlo pocas personas me entienden. Aunque la verdad, a mí me da igual si creen que estoy loca. Basta con que pueda entenderme yo.

Montarme en un avión y que otros lo hagan, sobre todo “otros” que quiero, me inquieta. Y es que toda la gente por las que siento o sentí alguna vez, se empecina en ir (se). Toda la gente que me es importante quiere volar. Y mi mayor temor es que vuelen sin aterrizaje en la casa, otra vez. Cuando alguien se va, cuando alguien despega, la sensación de asfixia es tanta que solo alcanzo a sentir… más miedo. Una duda absorbente.

A los relámpagos,

A los ratones,

A los gatos,

A la muerte,

A la vida…

Ahora cargo algunas ausencias sobre la espalda. Estado al cual temí por no haberlo imaginado nunca. Entonces tengo miedo de actuar como un robot, como una mujer de piedra, como alguien sin corazón. Es la primera vez que este miedo apunta a hacerme débil…Ojalá no. Ojalá, como en todas mis tribulaciones, pueda burlar al desasosiego.

Y más; 

Cuando su ausencia se hace infinita y no lo encuentra por tanta lejanía…

A las 19 horas con 45 minutos yo debí ser fuerte (más) ante tanta separación. Pero sentí miedo. Aquel miedo que no merece nadie… Un miedo enfurecido que peligrosamente me dejado en estado catatónico.

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2 comentarios en “Estado Catatónico

  1. Y quien se fue,?????… y cuando escribir (as). Ese lio del agua en Artemisa, de verdad era una siembra de marihuana.. waooo,oye yo regreso no tengas miedo, y ver(ás) cuantas cosas linda te contaré de este viaje..chica no estés triste no tengas miedo “yo regreso” y claro, te contaré todo de este viaje..

    • Yo no estoy triste Yadi. No se trata de de alguien en específico. Se trata de que todos se van, mis amigos se van, mayormente ellos… Yo solo estoy en un estado catatónico, confundida… solo estoy así. Sé que será temporal. Y sí, ven a contarme todo de este viaje! 😉

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