Claustrofobia

Foto: Tomada de Internet

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A las doce y cuarenta y siete de la
madrugada
veo:
seis gafas de sol colgadas de un rosario
en el espejo azul y más de trescientos
libros viejos y roídos por las polillas
tirados a mi derecha en el librero de
guacima.
La carátula del libro de Pedro Juan con
instrucciones para quienes quieran
convertirse en escritores anda en la
esquina de mi cama, que ya no clama
orgasmos ni sombras ni olores.
Claro. Eso lo sé yo. No el mundo.
Afuera nadie sabe que me han resucitado
demasiados golpes.
Ni que la vida me ha vestido de tirana con
tantas decepciones.
A las doce y cincuenta y siete de la
madrugada
veo:
La luna cuarto menguante
La noche oscura
Las constelaciones
La bienvenida
La sala vacía
La muerte prematura
El cielo negro con puntos de plata
El brindis de antier
La foto de un hombre lejano
El Polo Norte.
A la una y tres de la madrugada
pálpito luego de masturbarme
pienso en la distancia
en el hombre ausente
en los aviones
Y
entonces me ahogo.

La soledad es un gato silencioso

Foto: Tomada de Internet

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tengo un poema provocando contracciones
los perros callejeros que son muchos
allá afuera ladran
y muerden la tela de los pantalones de la
gente que no sabe más que caminar y
quitarse la ropa en una esquina
las venas se me vasocongestionan y
se me acerca la muerte vestida de ocre
y me le alejo
y viene una cucaracha a meterse en mi
zapato
y un grillo a grillar
y un gato negro a acariciarme el rostro
y una soga de saco a apretarme el cuello
y voy respirando sin apenas poder
y voy quedándome sin uñas
y me voy hundiendo en esta noche de
silencios y agonías y faltas y soledades
vuelven los perros las aspas del ventilador
los ronquidos el agua del pozo
el mensaje de texto los árboles del patio
los lirios del jardín las bufandas de colores
la sombra viva a tocar la puerta
la orilla vuelve a naufragarme como
otras veces cuando he muerto ahogada
hay un gato que me salva
todas las noches viene
y me mira y lo miro y no hablamos
y se va y vuelve y regresa y se va porque
de manso es jíbaro
y me deja el silencio y sube a los tejados
y no comparte nada conmigo
más que la soledad de todas las noches
todos los días
y todas las vidas que tenemos los dos.

Nueve

Fotos: Tomada de Internet

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las nubes que son
olas
van y vienen

de niña las
veía
pensaba que las veía
pero nunca las he visto
porque no son nubes
son agua
y el agua es transparente
invisible concentrada

y tú sabes que
ni vienen ni van

abriste la
ventanilla
y me faltó el oxígeno

y ahora
que morí por tu culpa
es que veo las nubes
que son olas

que vienen y van

Ley de infortunio

pies de mujerViene la ola y crea un torbellino bajo sus pies. Es un transitar expectante. La ola llega, la moja, la sacude, la revuelca… De lejos la divisa ir y venir. Juega con ella. Una vez en la orilla, la ola rompe contra su cuerpo. Chocan. Pero vuelve ese zigzag que se la lleva. El torbellino bajo sus pies se aleja en ese contoneo. De lejos, divisa el montón de espuma. Se prepara. Se lanza. Busca permanecer. Viene la ola y la abraza, la ahoga, la liquida. No hay testigos. Una mujer se ha muerto en el mar mientras retozaba con las olas.

Del otro lado vive un hombre que espera hace diecinueve años, diez meses y tres días una respuesta al mensaje anterior. Acaba de conocer de una muerte abrupta cuando abrió el mensaje de la botella. Una vez en la orilla viene la ola y crea un torbellino bajos sus pies. Hoy es él quien juega con la ola y deja que lo abrace, lo ahogue, lo liquide…

Poema 19

nubes

“Hay dos maneras de difundir la luz: siendo la vela o siendo el espejo que la refleja”.
Edith Wharton

Se ha nublado la tarde

Ha habido truenos. (Fuertes)

He llegado agitada.

He corrido.

He arrojado el pañuelo

los papeles

el sobre con la letra

el libro.

He matado a alguien. /

(Si se hubiese muerto)

Y no me importa.

Ha dejado de tronar.

Ha vuelto a ser de luz.

Sentencia de desalojo

sombra que se vaTal vez no vea nada

o existan sombras oscuras en aquel espacio.

Tal vez enmudezca.

Tal vez ya no quede ni risa, ni voz;

y menos, pasos.

Tal vez hubo muertes y entierros

(y no habrá exhumación)

Tal vez no respire.

Tal vez no sienta.

Tal vez mi cuerpo esté muriendo

y mis versos -desahuciados –

busquen despegar la amalgama

de sensaciones que veía.

Tal vez tanto mar, tanto azul y tanta línea infinita

puedan detener estas manos tercas,

esa mente caprichosa

ese ir y venir de la nada.

Tal vez sea este mi epitafio.

(…)

Tal vez he de ser demasiado fuerte

para llegar al punto de

no-estar;

o mol-estar.

Premeditada felonía a la emoción

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Foto: Tomada de Internet

No eres mala. O no lo fuiste, porque sí sabes ser mala las veces que quieres (de verdad) joder. Te vas desgastando. Envejeces. Ardes. Estallas. Vuelves allí. Buscas parte de la historia; pero no fuiste mala. Al menos no aquella vez. Por lo cual, ni parte ni enlaces de historia vas a encontrar. No mereces entender nada. Para este entonces, no tiene remedio (como dijo).

Y es cuando te deshaces. Lo deshaces. Lo matas.

Es esa la solución: matar (lo). Premeditas la forma en que has de volverte un homicida.

Haces clic.