Ciclo

pamela-de-mujer-en-la-arenaEsa soledad es feliz
hace bulla mientras mis latidos se
agigantan
camina por mi espalda
y me golpea la columna vertebral
y me atrapa el hombro izquierdo
y me da trastazos en la frente
y me muestra un Lucero debajo del
menguante plateado.
Esta soledad me abre huecos en el alma
me cambia la posibilidad
se me presenta constante
Y me dice:
Estás viva
ahora te toca salir.

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Como pez fuera del agua

piernas-de-mujer-y-nina-jpgEstas gentes que me rodean son una larva
son paridos por una sociedad enferma
que emigra al lugar donde la
desesperanza no vive.
Todos se callan.
Al frente hay un hombre africano que
sintoniza el noticiero
a la derecha este otro lee la sección de humor del periódico
y el del primer asiento visita el mundo
mientras apunta con su dedo cualquier
goegrafía en el mapa.
Yo voy aquí
en este barco herrumbroso
que hace ruido
que no vive
con un ADN no marcado
por el comportamiento de quienes son la
masa
a veces no me encuentro entre los
obreros, ni los sufridos, ni los primeros
con privilegios
ciertamente no sé por dónde vago
ni las ciudades que visito
ni por qué el color violeta del que antes era un
mar turquesa.
Hay un loco que canta un rap a mi lado y
me agiganta con su coro el tiempo.
Yo quiero amar a un hombre para olvidar
la inercia
y
huir con ese hombre.
Pero hay un ancla en este puerto que no me
deja.

Claustrofobia

Foto: Tomada de Internet

Foto: Tomada de Internet

A las doce y cuarenta y siete de la
madrugada
veo:
seis gafas de sol colgadas de un rosario
en el espejo azul y más de trescientos
libros viejos y roídos por las polillas
tirados a mi derecha en el librero de
guacima.
La carátula del libro de Pedro Juan con
instrucciones para quienes quieran
convertirse en escritores anda en la
esquina de mi cama, que ya no clama
orgasmos ni sombras ni olores.
Claro. Eso lo sé yo. No el mundo.
Afuera nadie sabe que me han resucitado
demasiados golpes.
Ni que la vida me ha vestido de tirana con
tantas decepciones.
A las doce y cincuenta y siete de la
madrugada
veo:
La luna cuarto menguante
La noche oscura
Las constelaciones
La bienvenida
La sala vacía
La muerte prematura
El cielo negro con puntos de plata
El brindis de antier
La foto de un hombre lejano
El Polo Norte.
A la una y tres de la madrugada
pálpito luego de masturbarme
pienso en la distancia
en el hombre ausente
en los aviones
Y
entonces me ahogo.

Hipoxia

ala-de-avion-y-nubes

Foto: Tomada de Internet

Dice que los jedi son brujos pero yo no lo sé porque no veo ciencia ficción
y no conozco de personajes místicos.
Sin embargo dibujo el vocablo y le invento significados
sin saber por qué lo hace mi subconsciente.
¿Y a dónde han ido las paradas cuando no te has podido bajar del autobús?
Ahora confieso:
tampoco sé por qué escribo de
los jedi
o si armo un pedazo de poema incoherente con una expresión que me regaló un muchacho cubierto de nieve no por frío, sino por lejano
no sé de nerds ni de programas de computadoras
ni sé la diferencia entre android y IOS
nunca he jugado con un Tablet, ni en red,
no sé cuál es la internet de datos y menos la de la WIFI,
anda un muchacho allá en el polo que tirita de frío
y que extraña a su madre.
Ese muchacho no busca a una mujer
“NO DESCARTES NUNCA NADA”
escribió en mayúsculas hace un rato.
Ahora mismo hay infinitas palabras;
y la turbulencia.
Otra vez confieso:
Voy ahogándome en el viaje que no comienza
Hay mucho hielo en este diciembre de sol
Mis padres me hicieron cobarde allá por los 20 cuando decidieron separarse.
¿A dónde han ido las esperanzas de encontrarlo si apenas puedo sobrevolar?

El amor se acaba cuando comienza el hambre

piernas-de-mujertengo unas piernas perfectas que me llevan a dónde está el infinito
y unos ojos que cuando miran fijo matan
sin embargo no soy feliz ni he sido ni seré
porque el amor se acaba cuando comienza el hambre
y este planeta sin comidas sin aguas sin afanes
está ahogando el mundo.
hay robots sin corazones y sin cerebros
y no digo que no
todos los hombres me han amado y yo no sé
si los amé o amé el tiempo en que salvaron mi soledad
con otra soledad más intensa
no hay peor melancolía que vivir en compañía
y hablar todas las noches
con la almohada
con las alcobas vacías
con la añoranza.
es difícil
porque el amor se acaba cuando comienza el hambre
y yo con mis piernas perfectas que me llevan a dónde está el infinito
y con mis ojos que cuando miran fijo matan
ni soy ni he sido ni seré feliz
porque es el planeta quien muere de hambre.

La soledad es un gato silencioso

Foto: Tomada de Internet

Foto: Tomada de Internet

tengo un poema provocando contracciones
los perros callejeros que son muchos
allá afuera ladran
y muerden la tela de los pantalones de la
gente que no sabe más que caminar y
quitarse la ropa en una esquina
las venas se me vasocongestionan y
se me acerca la muerte vestida de ocre
y me le alejo
y viene una cucaracha a meterse en mi
zapato
y un grillo a grillar
y un gato negro a acariciarme el rostro
y una soga de saco a apretarme el cuello
y voy respirando sin apenas poder
y voy quedándome sin uñas
y me voy hundiendo en esta noche de
silencios y agonías y faltas y soledades
vuelven los perros las aspas del ventilador
los ronquidos el agua del pozo
el mensaje de texto los árboles del patio
los lirios del jardín las bufandas de colores
la sombra viva a tocar la puerta
la orilla vuelve a naufragarme como
otras veces cuando he muerto ahogada
hay un gato que me salva
todas las noches viene
y me mira y lo miro y no hablamos
y se va y vuelve y regresa y se va porque
de manso es jíbaro
y me deja el silencio y sube a los tejados
y no comparte nada conmigo
más que la soledad de todas las noches
todos los días
y todas las vidas que tenemos los dos.