Como pez fuera del agua

piernas-de-mujer-y-nina-jpgEstas gentes que me rodean son una larva
son paridos por una sociedad enferma
que emigra al lugar donde la
desesperanza no vive.
Todos se callan.
Al frente hay un hombre africano que
sintoniza el noticiero
a la derecha este otro lee la sección de humor del periódico
y el del primer asiento visita el mundo
mientras apunta con su dedo cualquier
goegrafía en el mapa.
Yo voy aquí
en este barco herrumbroso
que hace ruido
que no vive
con un ADN no marcado
por el comportamiento de quienes son la
masa
a veces no me encuentro entre los
obreros, ni los sufridos, ni los primeros
con privilegios
ciertamente no sé por dónde vago
ni las ciudades que visito
ni por qué el color violeta del que antes era un
mar turquesa.
Hay un loco que canta un rap a mi lado y
me agiganta con su coro el tiempo.
Yo quiero amar a un hombre para olvidar
la inercia
y
huir con ese hombre.
Pero hay un ancla en este puerto que no me
deja.

Un árbol de navidad y la muñeca azul

isabella-y-johannabueno
así
ella
el SOL
entonces quiere un árbol de navidad
de color blanco con adornos rojos y azules
y plateados como el menguante
dice:
Mamita, mamita, mami
mamá
mamitica
repite
repite
y se ríe
y rompe el silencio
de todos las noches.
por las mañanas
abre los ojos
y cambia mi perspectiva
y me devuelve a mí cuando
tenía cuatro años
entonces me besa
me susurra
me acaricia la mejilla
enamora mi oído
“cómprame un gatico mamá
un arbolito de navidad para el invierno
y la muñeca azul”
bueno
así
ella
el SOL
la compañía de verdad.

 

 

 

Cumpleaños

mariposa

Foto: Leslie Lister Reyes


“Tus olores me llegan por el aire mojado y se me vienen a depositar en estas manos que te intentan atrapar, así, como cuando jugamos a cazar mariposas para después dejarlas ir. Quiero que seas Mi mariposa. Como la canción de Silvio”…

y qué soy yo sino un artrópodo
amarillo con alas de colores
que se posa
liba y anda a irse libre
hoy no entiendo
ni las ausencias
ni la cordura
ni el tiempo que no es el tiempo
Sino burla
Y vacío infinito
Y horizonte lejano
Y hacedor de máquinas sin sentimientos
hoy mi mente retorcida se envenena
de recuerdos
Y mis ojos ven arriba
la mitad de la luna
que es plateada y un solo lucero,
también de plata
que se mueve y abre un cráter
hoy es oscuro aquí donde vivo
Y no sé si vivo
O me hacen vivir
Alguien habló hoy de cumpleaños
Y yo me convierto en mariposa
para cruzar el mar.

Una emotion de carita feliz en cumpleaños

johannaTe vas a la calle. Nadie sabe que mañana es 19. La gente que te asedia hoy no sabe qué sucedió el 19. La pasas bien. Te diviertes porque quieres. Te ríes mucho porque pruebas ese licor que tanto te gusta y a los efectos que te provoca, te ríes. Eres maldita. Eres impúdica. Eres hasta mala; y lo disfrutas. Pero no puedes portarte mal. Has de llegar a tu casa antes de las doce, como en los cuentos de hadas que dejaste allá cuando eras niña. En tu casa tienes los primeros regalos. ¿Regalos? ¿Por qué te van a regalar? Supones que sea porque naciste un 19. De septiembre para ser más específica. Entonces deduces que es tu cumpleaños y que los de afuera (los de mañana) van a estar al tanto de tu cumpleaños. Tú no. Tú lo crees un circo. O lo crees el día en que la sociedad te obliga a mostrar una emotion de carita feliz. Nadie puede saber si por las noches te desvelas, si no te alcanza el dinero a fin de mes, si cuando escuchas “Everglow” de Coldplay o “Demasiado” de Silvio sientes ganas de agarrar un martillo y romper el ordenador con él. Nadie puede saber si amaneces cansada, preocupada, si por fin maldices a la puta madre del último inepto con quien te cruzaste o si te causa náuseas el saludo que has de ofrecer a esa amiga que no es tan amiga. Nadie puede saber. No mañana. Tu función mañana es salir impecable. Atrevida. Bonita, si es que la palabra describe. Tu función mañana es recordar –oll the time – la emotion de carita feliz. La gente va a quererte mucho mañana. Facebook se va a llenar de felicitaciones; unas muy sinceras, otras no tanto. Y te regalarán muchos likes y envolverán tu diario en una aventura repugnante. ¡Son unos farsantes todos! Hasta tú, que también te has metido a vivir ahí en ese mundo de mentiras. La vida mañana será la misma vida que llevaste hoy, y ayer, y la semana pasada y todos tus años. Es que mañana será un día más en todos tus días.

Llegas a tu casa. Te abrazan. Se te aprieta la garganta. Te preparas para dormir. Duermes. A las cinco y cuarenta y cinco de la madrugada apagas la alarma. Te levantas. Te alistas. Seleccionas una ropa elegante. Te perfumas. Echas en el bolso la emotion de carita feliz y sales. You can do it, you can do it, you can do it… En el camino repites esas cuatro sílabas como quien intenta convertirlas en canción. Así te vas engañando, hasta que terminas creyendo que de verdad puedes.

de-Construcciones

Foto: Tomada de Internet

Ha pasado algo terrible. No debo contarlo pero me han dicho que escriba un cuento sobre lo que llaman terrible. Sin embargo eso no es terrible, es más: Es horrendo, espantoso, horripilante, venenoso, vomitivo. Lo que ha pasado me deja sin ser. Y me han dicho que escriba porque eso tan terrible me ha pasado a mí. Y ahora mismo estoy segura de que en el planeta donde habito nadie se siente peor que yo. (Yo me siento de muerte). Se me ha muerto el alma. Se me van a morir los pensamientos, las ideas, todo lo que veo que luego viene a ser contado en pedazos de documentos o en los trozos de servilletas que escribo y luego transcribo, se me van a morir esos residuos de casi poemas y otros retazos de historias. Me voy a morir yo. No debo contarlo pero me han dicho que escriba un cuento sobre lo que llaman terrible. Yo no sé cómo se escribe un cuento. Si supiera, escribiría de un personaje con diez dedos y un teclado inservible que se sabe de memoria, hablaría de una mujer mustia y solitaria sin más compañía que las historias que guarda para contar desde un archivo en su vieja laptop, hablaría del maldito consumismo y los robots que viven para pagar lo último del mercado, hablaría del sacrificio, hablaría de la (in)felicidad. Ha pasado algo terrible. Mi madre ha regalado la máquina de escribir y al teclado de la vieja laptop se le cayeron letras; como a la ciudad edificios. Ya no tiene delete, ni backSpace, ni acentos, ni i griega, ni te, ni asteriscos. Si yo supiera escribir, mi historia fuera concisa y no tuviera titular:

“Soñé con mi teclado roto, con una ventanilla de avión y con aquella raspa dura que vendían antes. Todo eso en el mismo sueño. Yo no sé qué sucedía en mi sueño ni quiénes vivían en él. Yo estaba. Y huía”.

Consecuencias

Foto: Aliet Arzola Lima

Foto: Aliet Arzola Lima

Facebook está en efervescencia. Mi página de inicio lo confirma. Mi mundo está loco. Bien loco. La gente se arma de broncas aquí; que luego son broncas en la vida no virtual. Me etiquetan y logro ver todo. Más de lo mismo (Pienso). Ojalá se pongan de acuerdo (Pienso). En tanto, yo estoy prefiriendo ser feliz fuera de Facebook. Este fin de semana sentí el trueno más grande que jamás había sentido. ¡Qué cosa tan estrepitosa! Me mojé bajo la lluvia y chapoteé con los charcos y fue tremendamente divertido. Fui a mi pueblo otra vez a ver a una amiga grande que está solo de paso por Cuba. La pasamos increíble. Mi hija me dijo que yo era peleona igual que Oslidia, su seño del círculo. Me dio mucha gracia eso. Me la comí a besos. Estoy pesando casi cinco libras más. Ya tengo el corte de cabello de María Clara, la muchacha de la novela brasileña de turno. Me queda exactamente una semana para echarme otro año más encima -que no lo voy a sentir- y para pasar mi cumpleaños en un aula recibiendo clases, como antes, cuando era estudiante. Estoy haciendo cosas. Muchas cosas…

Plenitud. Creo que así se nombra el estado en que me encuentro.

Elogio a la neurosis de escribir

Foto: Leslie Lister Reyes

Mira,
son diecinueve madrugadas
Sin dormir,
quinientas tazas de tilo,
diez blíster de somníferos,
siete puñaladas en mi vientre
con el cuchillo de la cocina
y no sale.
¿Acaso eres Bukoswki para dejar escrito
en un papel la ley de cómo hacerlo?
¿Despertaste a Lezama, a Vallejo o Idea?
¿Y a Borges, pudiste verle?
¿Cuántos manuales te leíste?
Mira,
yo me he halado los pelos,
me he dado trastazos contra las
paredes
he dicho:
“este si”
y luego he tirado esa mierda
a la basura,
he guardado más de treinta
servilletas con letras,
he venido con un trozo de
cartón mustio envuelto en garabatos
y no sale.
Mira,
No.
No. No. No.
Hacer un poema no es fácil
Un poema lleva mucho más que
entregar a tu madre una carta de amor
que escribiste a otro.
Un poema lleva más que un jardín, que
un puente,
que un doctorado con lupus eritematoso o
con cáncer de pulmón.
Un poema no lleva lágrimas,
ni sentimiento.
Tampoco frases ridículas
y menos declaraciones.
Mira,
No es mi momento
de hacerlo.
Un poema sale de adentro
y arde.
Llevo años
rompiendo mi cabeza,
sangrando
pujando
tratando de parir.
Mira,
hacer un poema no es fácil.
Estoy a punto
de volverme
loca en una habitación minúscula
Es la única forma.
Hasta que no suceda,
no voy a desistir.