Las Mejores Amigas

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La madre, esté lejos o cerca de nosotros, es el sostén de nuestras vidas

José Martí

Empezó como un dolor- pequeño- de ovario. Después vinieron de tres en diez.

-¿ Cómo evoluciona la paciente?

– Muy bien doctor, aunque  la niña es un meconio, pero la frecuencia respiratoria está bien y todos los signos vitales.

Desde la una y veinte de la madrugada soportó un malestar, peor que un dolor de muelas, o de oidos, o de ovarios… (si es que duelen los ovarios).

– Pícame, pícame, ya no aguanto más- decía ella al doctor.

– Muchacha, si tú eres tremenda mujerona. ¿Cómo no vas a poder? ¿Quién eres tú pa´ no poder?- Respondió el médico que la atendía.

Llevaba más de diez horas soportando aquellos latigazos en la barriga que la hacían apretar bien fuerte el sillón azul de suiza del salón de parto.

– Aprovecha la contracción y puja!!!

– Es que no tengo pujos doctor- Respondió.

Cuando venía de nuevo la contracción trataba de esforzarse, pero no salía. Se quejaba. Fue un parto muy doloroso, un parto seco-como dicen los viejos, muchacho na´ más- un parto de pa´su madre!!!

A las cuatro y veintitres de la tarde le dijo al ginecólogo que tenía deseos de “hacer caca”.

– ¿Y ahora es de verdad?- Preguntó. Ya eso lo habia dicho ella más de cuatro veces.

– Si. si… no aguanto más doctor, me estoy haciendo caca!!

– Ven- Dijo.

La subió encima de aquella camilla extraña y le abrió las piernas.

– Puja!!!

Ella hizo un esfuerzo; pujó y gritó.

– Así no se pare, coño!! ¿Tu has visto muchas películas o qué? Si vuelves a gritar me voy, si ya tienes los pelos de tu hija ahí afuera…

– No doctor, no se vaya. Yo me voy a portar bien- Reflexionó ella.

– Bueno. Puja de nuevo cuando tengas la contracción.

Ella, casi sin fuerzas después de quince horas de padecimiento, empujó a su hija hacia afuera. Ya estaba aquí la cabecita. Pujó de nuevo y sintió cómo salieron los hombros… y a la tercera vez… se quedó vacía.

Apgar: 9.9; peso: 3750 kg (8.5 lbs); talla: 51 cm. Una nenita hermosa. Todo había terminado.

Ya era mamá, y no lo podía creer. ¿Y qué hace ella ahora con la niña? ¿Se la iban a dar enseguida? ¿Ya le tenía que dar la teta? ¿Y cómo la cargaba, si le tenía miedo a los niños recién nacidos?

Yo la vi cuando se quedó solita con la niña en el salón de recuperación, y escuché lo que habló con ella:

– Bienvenida mi  niñita Isabella, desde hoy, tú y yo, vamos a ser las mejores amigas. Te quiero mucho bebé.

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6 comentarios en “Las Mejores Amigas

    • Gracias Leydi!!!! Y sí, cree q fue así, al menos mi caso!!!! Deja q t toque pa´ q veas!!!! jajaja 😀 Pero es lindo, aunque de vez cuando quieras estallar cuando las pataletas y las perretas sean el hecho que mas caracterice tu casa en toda la cuadra y ya no sepas q hacer… aún así es lo mas lindo para una mujer: ser madre 🙂

  1. Pingback: Mi casa huele a mujer | Mis razones de Abril
    • Gracias Yaima, gracias de verdad!!! Nada, los dolores -al menos los míos- son muyyyyyy fuertes, pero creeme a las alturas de dos años, ni me acuerdo ya!! jajaja 😀 Así q por los dolores no le tengas miedo, eso es boberia…. Besitos tb para ti 🙂 🙂

  2. Pingback: Estado Catatónico | Mis razones de Abril

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