El post que debía a Halia (otra vez)

Johanna y HaliaHoy es 13 de agosto. Y  a mí me importa poco eso de las fechas. Pero esta fecha es marcada y (tengo, debo), siento que jamás he de olvidarla.  Hoy es el día en que nació Halia, mi pequeña gigante. Mi amiga. Mi amiga de verdad. Otra de las que se (me) fue.  Tod@s, mis amig@s (que son poc@s) de verdad, se van. Esto lo escribí el mismo día en que Halia se fuera. Hoy lo retomo porque desde mucho antes de las 12 de ahora mismo, yo estoy ansiando llamarla. A lo mejor ando triste y feliz. A lo mejor la extraño. A lo mejor…

PD: ¿Ven la foto? Halia ya vino a Cuba, y nos volvimos a ver 🙂

Esta es la remembranza (en el link) que parí cuando ella se fue y se me apretó tanto el pecho…

9 de octubre, 10:40 PM Acabo de colgar con la madre de Halia. Griselda tiene la voz llorosa, triste, afligida. Sé que hoy y mañana, lo pasará así. Y sé que no solo estará así esta noche, ni mañana …

Origen: El post que debía a Halia

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Necesidades… no tan necesarias

IntimidadesPara ella lo más importante es una relación amorosa. Y yo le digo que no puede pensar así, que tiene que aprender a vivir su vida sabiéndose capaz de sentirse plena con las cosas que de por ella ha de hacer y hace. Me dice que no le importa, que yo no soy capaz de entenderla porque nunca he enfocado mi vida en saberme dependiente de nadie y que soy feliz cuando me disfruto libre.

Me dice de hablar ahora, precisamente ahora que yo estoy viendo el Noticiero y hasta me emociono con este lío de la apertura de la embajada de Cuba en Washington. Le digo que me espere en el portal que ya voy para allá. Ella llora desesperada. Yo la escucho. Agrega que le importa poco o “un carajo” lo que va a pasar entre estos pueblos, que el centro de su vida -repito- es una relación amorosa.

Mi amiga se ha muerto estando viva. Mi amiga no vive porque no se conoce. “Para ti esto no es importante Joha, nunca lo ha sido, tú eres diferente, tú te vas, tú vienes, tú estás bien con alguien y si no sirve, pues lo arrancas y sigues, tú puedes hacerlo todo sola… yo no”. Yo necesito una relación amorosa. Pero amorosa de verdad, no vivir con alguien como si fuera mi hermano”.

Le presto mis oídos, la escucho con atención y le digo par de disparates que ni sé cómo pudieron haber salido de mi cabeza. Las amigas de verdad se ayudan ¿no? Y esta es amiga mía en palabras mayúsculas.

Y luego me quedo pensando. ¿Será que le dije algo alocado? ¿Será que fui insensible a su pena?

¿Será que soy yo la que no entiende nada de la vida? Puede ser. Todo puede ser cuando uno solo es una aprendiz.

Ella me duele y me duele su tema. Es que me jode el hecho de que otros necesiten de algo, más -incluso- de lo que pueden llegar a desearlo o quererlo. Cuando comenzamos a depender, comenzamos también a morir de algún modo. Y eso, es lo único que no he querido hacer en ese “lío” de las relaciones. Tal vez por eso Yaimi no me entienda. De verdad.

Mi consulta con la psiquiatra

TaniaTania está hoy de cumpleaños. Fue la primera psiquiatra que vi en mi vida. Sí, psiquiatra. ¿Qué tiene que ver? Cualquiera necesita un día una consulta. (Da igual si es con un psiquiatra, con un palero, con un babalawo o el cura de la iglesia católica).  Recuerdo cuando me dijo:

-Toma algún ansiolítico. (Suponen, no?) Mis ataques de ansiedad, mi insomnio, mi desvarío ahí… y yo con ella, porque -ella- es psiquiatra de las buenas.

– ¡Ay Tani! Pero ¿tomar pastillas? ¿Y si creo adicción? Le pregunté.

– No será así, tú eres fuerte. Si no lo fueras, eso que te sucede hoy no te estaría ocupando el pensamiento. Eso te hará más fuerte.

Tania está de cumpleaños y su consultorio hoy amaneció apagado. Cuando ella lo habita amanece los junio 5 con música de la linda. Cuando ella está en el consultorio, sale bien temprano con su bata larga de médico psiquiatra y viene por mi casa a pedir el buchito de café a mi abuela, o a Norma, la abuela de Yaimi. Sigue leyendo

Diferentes; y amigas

Yaimi y JohannaLos buenos amigos no han de pasar un tiempo en el que al menos no hayan tenido un día para fajarse. Eso no lo inventé yo. Lo he escuchado por ahí…

Yaimi y yo somos muy diferentes; pero nos queremos cantidad. Anoche discutimos. Cuando digo que discutimos hablo muy en serio. Digamos que nos fajamos -en Cuba fajarse es tener discrepancias, no estar de acuerdo- a las palabras incómodas.

La cosa empezó porque osé comentarle estaba loca por terminar las vacaciones y empezar a trabajar. Es que nunca he soportado la casa y los días en que amanezco y no salgo ni a la esquina, llego al estado de no soportame.

Ella con su tesis de que la casa es lo mejor, que es más tranquila, que en la calle no hay nada que buscar…

Yo; con que la casa envejece, que te pasas el día desgreñada, que no te arreglas, que solo te enredas con la lavadora, el fregadero, con el palo y la colcha de limpiar…

Yaimi vino entonces con sus ideas de que para qué tanto estudio, si “siempre a fin de mes tienes que llamar a tu papá porque eres una profesional y no te alcanza lo que cobras”. Sigue leyendo

Atea… ¿Yo?

32868049_1El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.

Friedrich Nietzsche,  Filósofo  alemán

Tiene mi mamá una amiga que pertenece a una iglesia protestante. A cada rato se le ocurre aparecer por mi casa – dice que a predicar la palabra del señor- me mira cuando llega como quien quiere hacerme entender – a la fuerza- la esencia de su discurso.

No sabe Rebeca que yo no creo ni en mi madre; y que para mí, la religión es casi igual a la política; hablas y hablas y cada iglesia defiende su parte- uno es quien valora el lado al cual quiere arrimarse- y  que conste, no creo así por falta de fe.

Si no tuviera fe en algo – o en lo que me da la gana- ya me hubiese vuelto loca; o más loca de los que estoy.

Pero soy yo la que escoge en lo que quiere o no, creer. Soy quien reza, o pide, clama una oración, o como quiera que eso se llame.

“Que si los de afuera son mundanos, que si la falda está muy corta, que si el saludo es Dios te bendiga y tú respondes Amén”. Sigue leyendo

La última canción

polomontanezEl último rincón donde me esconda debe ser
creo que debe ser amargo
un lugar bien oculto, donde pueda hasta llorar
que nadie sepa de mi llanto.
El único futuro de mi vida debe ser,
creo que debe ser extraño
no creo que la suerte, ahora me venga a sonreír
después de haber vivido tantos años.

Polo Montañez

Cuando conocí a Polo Montañez ni siquiera soñaba con ser periodista, ni escribir esto que me sale ahora para Mis razones de abril. No podía imaginar que hacer un documental para la clase de realización radial en tercer año de la universidad sobre su figura me iba a dar el cinco del semestre en esa asignatura.  Por su trayectoria ese cubano merecía más de la inspiración de algunos artistas  que lo han homenajeado.

Lo vi por primera vez en sexto grado de primaria, mientras participaba en el concurso Sabe más quien lee más. En medio de la premiación se presentó un guajiro con sombrero, bajito, canoso, de cara arrugada y guayabera blanca… Ese guajiro había venido de Candelaria como artista aficionado a cantarle al maestro: Sigue leyendo