¡Uf, Satanás!

amanecerAcaba de pasar las 25. A estas horas no debía, y sin embargo pasó. Pero la calle volvió a permanecer muda. Aquellos dos edificios están muertos, la parada también. (Por eso la guagua se fue vacía). El camino de abajo espera porque los que estamos aquí arriba comencemos -ya- a sacar las maletas. Que baje el niño que va a la escuela, el viejo que marca temprano en la farmacia, las mujeres del supermercado. (Pero para eso faltan como seis horas).

Arranco de la cabeza el pañuelo que me cubre el pelo y miro a la derecha y al frente esa casa. La miro de lo alto ahora que es tan oscuro y la veo más bonita. Claro, en este barrio de La Habana de 10 de Octubre hay casas muy lindas, colosales. Entro la cabeza por los barrotes de la reja del balcón y me salpico del aire fresco de esta madrugada. Eso me gusta. A mi izquierda hay una mata de hiedra cubriendo la pared de otra casa; pero hace forma de calavera y me da náuseas.

Vuelvo a ver las luces en fila. Estoy hipnotizada mirando las chispas que desde lejos percibo. No pienso nada. Las lámparas altas encendidas también me atraen. Es como si pudiera mirar el fuego de cerca sin quemarme. Son lo único vivo de esta noche. Yo… hace rato estoy muerta y acabo de matarlo a él con tanto silencio. Viene y me convida a hablar. Le digo que no. Permanece. Se va. Me quedo con la cabeza entre los barrotes. Apagan las luces, se riega el polvo, grita mi silencio. Miro el reloj… Amanece.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s