El post que debía a Halia

Halia9 de octubre, 10:40 PM

Acabo de colgar con la madre de Halia. Griselda tiene la voz llorosa, triste, afligida. Sé que hoy y mañana, lo pasará así. Y sé que no solo estará así esta noche, ni mañana que Halia se va. Griselda estará así todos los días que le están por venir.

Halia también va cruzar mar, como tantos que se aventuran a mejorar la vida. Aquí la realidad no mejora y el cubano de “a pie” solo sabe pasar trabajo y sobrevivir a un salario que solo abastece las necesidades elementales. Por eso Halia se va.

Sabía que un día estaría sintiendo el deseo latente de llorar como si Halia, mi amiga, mi pequeña gigante, se me fuera para siempre. Es que cuando se van, aunque sea a noventa millas no podemos asegurarnos de que el recuentro será pronto. Cuando se van, solo sabemos que les va a ir bien, que tendrán un trabajito bueno, o mejor; y que estarán mandando remesas a los familiares.

Acabo de colgar con Griselda y tuve ganas de abrazarla; pero mi abrazo no va a aliviar el vacío que la ausencia de la niña Halia dejará en el corazón de su madre. Hace exactamente 20 minutos que terminé la llamada, y en mis oídos está el eco de Griselda, con lágrimas, diciéndome que Halia debe llamarme en cuanto llegue de la casa de su abuela. Ahora mismo se está despidiendo de todos. Sé que está nerviosa, pero segura y muy consciente. Halia es así. Cuando dice “Esto es rojo”, no hay tonos más claros ni más oscuros. Es así y punto.

9 de octubre, 11: 34PM

Acabo de colgar con Halia. Dice que el vuelo sale mañana temprano. No pudimos hablar casi nada porque -las dos- lloramos mucho. Acabo de sentirme como a quien le prohíben ver por mucho tiempo el despertar de la primavera o el azul del mar que nos va a separar.

Mis amigos se han empeñado en dejarme en medio de una soledad terrible. Me consuela tener la certeza de que mi pequeña va a crecerse en otro suelo y que al igual que yo, a cada rato va a pensar que una de las mejores cosas que le sucedió en su vida fue habernos conocido.

Acabo de colgar con Halia, y todavía escucho su voz-también triste- dejándome la mera convicción de que ahora desde suelos diferentes el sentimiento que nos une, crecerá. Ella lloraba y me dijo tener el corazón hecho trozos; pero ya lo había decidido y tenía que seguir.

10 de octubre, 1:43 AM

Acabo de colgar con Halia y aun no me duermo. He repasado muchos de los ratos lindos que juntas pasamos. He llorado viendo nuestras fotos, he reído recordando nuestras charlas, sus ocurrencias, los consejos que venían a salvarme.

Otra amiga decide no pertenecer. He llorado porque siento que nos debimos un abrazo. Mis amigos siguen empeñados en regalarme algunas llamadas, algún correo y la esperanza de volvernos a ver cuando sientan la necesidad urgente de respirar frente al azul del mar de donde ahora escribo.

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3 comentarios en “El post que debía a Halia

  1. Hermoso relato, donde las circunstancias propias de la vida, obligan la separación de seres que comparten mutuos y nobles sentimientos. Lo que me hace pensar (provocado por el tema), que finalmente una persona no solo se encuentra donde se halla, sino también donde se le ama y se le extraña. La distancia, no tiene porque ser razón de olvido, porque el mundo nunca fue ni será tan grande, como para que no se alcancen los sentimientos que comparten dos corazones que se quieren de verdad.

    ¡Un abrazo y mil lirios, para ti!

  2. Pingback: El post que debía a Halia (otra vez) | Mis razones de Abril

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