Encariñarse

Artemisa MapaNo es difícil encariñarse con la gente de Artemisa o con este pueblo que ahora dicen que es provincia en Cuba. (A mi juicio para llegar a ser provincia, a los de aquí, nos falta cambiar en mucho; pero en la vida vamos con pausa y sin prisa; solo son tres añitos).

No es difícil encariñarse con la historia de este lugar. Aquí se funden encuentros que suscitaron  leyendas como la relación íntima entre el alemán Cornelio Sochay y la negra haitiana Úrsula Lambert en un Cafetal que llamaron “Angerona” allá cerca de la carretera de Cayajabos y por el año 1813.  Aquí en Artemisa en una de las esquinas del parque -como en todo pueblo de campo se le llama parque al que tiene la iglesia cerca o en el medio de la plaza-  hay un edificio de construcción ecléctica -desbaratado y olvidado, además- que guarda entre sus historias la presencia de grandes de la talla de Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Miguel Angel Asturias y Ernest Heminguay, todos con el Nobel de Literatura…

No es difícil encariñarse con esta tierra de gente solidaria (Sí, hasta mis vecinos manifiestan solidaridad, la verdad que mi hija tiene un espacio en la casa de cada uno de ellos 😉 ).

No es difícil encariñarse con este lugar que todavía me sabe a Pinar del Río; y lo supe más hace alrededor de un mes, mientras caminaba por la avenida del estadio de beisbol y las partes estaban pintaditas a la mitad de rojo y verde entre los públicos de las gradas.

No es díficil querer a una tierra que entre sus joyas arquitectónicas -que son pocas- tiene al Teatro Vicente Mora de Guanajay que reproduce sobre todo en su fachada, el Gran Teatro de la Ópera de Berna, en Suiza.

Artemisa con sus once municipios recoge a Gilma Madera, la escultora del Cristo de La Habana, uno de los sitios de la ciudad que más me agradan; recoge a Polo Montañez el guajiro más auténtico que dio Cuba; recoge a Cirilo Villaverde, ese que estudiamos en secundaria con la emblématica Cecilia Valdés; recoge a Rubén Martínez Villena, el poeta que renunció a los versos por su país y el que escribiera Hexaedro Rosa (verso que adoro)… esta tierra recoge a Silvio Rodríguez, una de las mejores letras en la poesía, recoge a Pancho Amat, premio Nacional de Música 2010… esta tierra recoge, recoge… dio gente buena (entre ellas yo 😛 )

Encariñarse con Artemisa no es difícil. Aunque a mi me guste respirar el aire de la capital, y no lo niegue ante nadie (Sí, soy una guajira equivoca´, me gusta La Habana para pasearla, y para vivirla también), uno se encariña con esto aquí 😉

Pero hay dos cosas con las que todavía me es díficil encariñarme:

1- Me molesta la mentalidad de algunos lugareños y, jefecitos y/o directores que creen que Artemisa no creció, y sigue siendo un municipio más, como cuando era parte de la extinta Habana.

2- Odio  la maldita tierra colora´ que no acaba de dar papas, al menos para el complemento de la papilla de mi hija…

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