Sabina le canta a Johanna

sabina le canta a johanna

Se acercó a su puerta y llamó porque moría de sed y ya no jugaba ni a las damas con su mujer. Porque -como ella- también soñó un imposible parecido al amor.

En algún momento -pensó- no cerrar su ventana a la aurora que rompía el cristal. Y pensó además morir con ella si se mataba y matarse con ella si moría.

Ella; vivía en el número siete, en la calle Melancolía; junto a esa amante inoportuna que se llama soledad; y quería mudarse hace años al barrio de  la alegría y él -sin pretender- llegó a abrigarle el corazón.

Sabía que no podía jugar por jugar, si eso pasaba, ese tipo iba a robarle el mes de abril que guardaba en el cajón, donde también guardaba el corazón. Él le contó una verdad amarga, y ella -según me dijo- hubiese preferido escuchar mentiras piadosas.

Pese a ello, en sus  ratos dormían acurrucados a la sombra de un león como dos enamorados. Pero llovía sobre mojado. Tenía que haberle aclarado, cuando fue a tocar su puerta, que no fuera a enamorarse, que se marchara con el alba para no volver. Y fue inevitable. Juntos, les daban las diez, y las once, las doce y la una y las dos y las tres…

Ahora él escogió su paz; que -aclaro- es peor que su guerra. Sin embargo -los dos- piensan en lo que pudo haber sido y lo que nunca será.

La última vez que la vi me dijo necesitar pastillas para no soñar. Había pasado tiempo y era feliz de otra manera; aún cuando sus días tenían un instante en que se jugaría la primavera por tenerlo delante. La vida siguió…

La vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Me dijo en un pueblo con bar una noche después de un concierto que aún sentía nostalgia. Yo la conozco; se que se enamora de todo y se conforma con nada.

Su madre se lo había dicho mil veces y ella nunca quiso poner atención. Más no dilucidé en tratar de disipar un poco su melancolía:

– Tranquila amiga -dije.  En este caso no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Ser cobarde sale muy caro y no siempre el quiero gana la guerra del puedo.

Mientras ella lloraba con esas lágrimas que valían la pena, saqué de mi bolso un DVD con toda la discografía del flaco Sabina:

– Aquí los tienes. Esas son tus pastillas para no soñar.

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2 comentarios en “Sabina le canta a Johanna

    • Si Yaima, sucede… pero a a veces, y ni sé porque (o si lo sé, pero me hago la loca 😉 ) nos cae una especie d nostalgia de añorar cosas, incluso hasta aquellas que jamás sucedieron. Otro besito 😀

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