31 y pa´ lante

calendario3Casi a las alturas de otros 365 días más desde el 31 de dieciembre de 2012 hasta la fecha me enorgullezco y sigo echando pa´ lante como se habla en buen cubano.

En algunos de los doce meses de mi calendario sin prisa vivía, sobrevivía; o qué se yo… (…)

La primavera del 2013 me regaló celebrar por primera vez el Día de las Madres como MADRE junto a mi pequeña hija, me regaló un trabajo más o menos “cómodo” en el que -si me organizo bien- tengo tiempo para mi superación profesional y para seguir compartiendo mi perspectiva al filo de este abril de mi calendario sin prisa, me regaló nuevos amigos, un rencuentro con lugares de una época importante de mi vida, amores y desamores… y me quitó también unas cuantas libras de mi cuerpo 😦

Pero es la primera vez que quiero se esfume el calendario y que vuele el tiempo.

Ya quiero la sidra o el vino, el arroz congrí, el pedacito que me toque de puerco asado, la yuca con mojo, la ensalada fría, el beso de las doce de la noche, darle candela al año viejo y -junto a él- a todo lo malo que también me trajo esta etapa, quiero brindar por otra oportunidad, porque enero sustituya al diciembre más amargo que vivido en años.

Se va otro diciembre, llegué a otro final, vienen otros proyectos, otra escalada, otros resultados… Mientras escribo recuerdo a mi papá en esta fecha cuando me dice: “otro 31 y pa´ lante que la vida no es más que eso, echar pa´ lante que del cielo solo cae lluvia y tú si te mojas, te enfermas”.

Esa es su forma para hacerme entender que en cada final, cuando el alamanaque marca otro diciembre 31 la vida regala una oportunidad para empezar de nuevo y no rendirse; aludiendo ahora al poeta uruguayo Mario Benedetti:

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

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