Atea… ¿Yo?

32868049_1El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.

Friedrich Nietzsche,  Filósofo  alemán

Tiene mi mamá una amiga que pertenece a una iglesia protestante. A cada rato se le ocurre aparecer por mi casa – dice que a predicar la palabra del señor- me mira cuando llega como quien quiere hacerme entender – a la fuerza- la esencia de su discurso.

No sabe Rebeca que yo no creo ni en mi madre; y que para mí, la religión es casi igual a la política; hablas y hablas y cada iglesia defiende su parte- uno es quien valora el lado al cual quiere arrimarse- y  que conste, no creo así por falta de fe.

Si no tuviera fe en algo – o en lo que me da la gana- ya me hubiese vuelto loca; o más loca de los que estoy.

Pero soy yo la que escoge en lo que quiere o no, creer. Soy quien reza, o pide, clama una oración, o como quiera que eso se llame.

“Que si los de afuera son mundanos, que si la falda está muy corta, que si el saludo es Dios te bendiga y tú respondes Amén”.

Detesto las visitas de esa mujer a mi casa. La última vez que fue; quiso leerme un versículo de la biblia – libro que por cultura  general  hay que leer en algún momento de la vida-  me levanté del sillón y puse el noticiero.

Dijo que si tenía problemas le pidiera a Dios siete veces, y si no correspondía a mis súplicas,  lo hiciera ocho y nueve; y más veces.  Le respondí que cuando tenía algún percance mi constancia y sensatez ayudaban en la solución; y que si terminaba en un ataque de ansiedad le  pedía a- mí- Dios ayuda o tomaba un clordiazepoxido y una taza de infusión de tilo para calmarme.

Y cuando osó preguntarme quien era Dios para mí, le clavé los ojos fijos y le dije:

– Para mi Dios es lo que escoja. Puede ser mi hija Isabella, mis padres, un amor, los amigos, mi país, un proyecto, el mes de abril… La fe que tengo es la que me invento. Creo en lo que veo y en lo que me da la gana creer. ¡Y te advierto, no soy atea! Estoy bautizada por la iglesia católica, me he tirado las cartas, los cocos, la cadena Ifa una pila de veces, me amarré- a petición de Ochún- una cinta mirilla en la barriga cuando estaba embarazada; creo en San Judas Tadeo porque es el santo de los casos desesperados; y no voy a ninguna iglesia porque la fe no  puede ser asunto obligado, si no te nace no crece. Ahhh!!! ¡Y cuando vengas a hablar de esto,  no lo hagas a la hora de la novela, casi se acaba este capítulo y mi abuela apenas lo pudo escuchar!

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2 comentarios en “Atea… ¿Yo?

  1. Bien eso!!!!!!!!!!! parece una plaga en estos tiempos, por mi casa los domingos pasan como campañistas de mosquitos AE tocando las puertas de cada hogar, lo mismo te levantan de la cama o de la tasa del baño y hasta anotan las casas pendientes a molestar digo a “visitar”, jajajaja, yo enseguida le corto la inspiración porque de los contrario vuelven con la misma TROVA al día siguiente, yo los atajo como decía mi abuela , a tiempo.

    • Si Jose es así… yo le digo a mi mamá q no se como ella tiene sangre para resistir tanta cantaleta!!!! La verdad, si de mi dependiera tampoco los dejaría tomar alas pq si no… ya tu sabes… yo; al igual q tú los atajo a tiempo también, somos dos!!!! 😉 Gracias por comentar y llegarte a estas razones 😀

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