La última canción

polomontanezEl último rincón donde me esconda debe ser
creo que debe ser amargo
un lugar bien oculto, donde pueda hasta llorar
que nadie sepa de mi llanto.
El único futuro de mi vida debe ser,
creo que debe ser extraño
no creo que la suerte, ahora me venga a sonreír
después de haber vivido tantos años.

Polo Montañez

Cuando conocí a Polo Montañez ni siquiera soñaba con ser periodista, ni escribir esto que me sale ahora para Mis razones de abril. No podía imaginar que hacer un documental para la clase de realización radial en tercer año de la universidad sobre su figura me iba a dar el cinco del semestre en esa asignatura.  Por su trayectoria ese cubano merecía más de la inspiración de algunos artistas  que lo han homenajeado.

Lo vi por primera vez en sexto grado de primaria, mientras participaba en el concurso Sabe más quien lee más. En medio de la premiación se presentó un guajiro con sombrero, bajito, canoso, de cara arrugada y guayabera blanca… Ese guajiro había venido de Candelaria como artista aficionado a cantarle al maestro:

Martí coraje, Martí valor,
a ti Maestro, gran pensador,
va mi canción.
Martí del monte, Martí del sol
hecho de fuego, sangre y sudor
Revolución

Me llamó la atención aquella melodía y la forma tan cubana de aquel artista- guajiro- que nacía por aquellos años. No supe más de ese tal Polo – un cantante que me habían presentado como Fernando Borrego Linares- hasta que más tarde él,  fue mi vecino.

¡Polo se había casado por mi barrio! Había encontrado una Flor Pálida para cuidar, su compañera y mi vecina Adis. Yo vivía a una cuadra de Polo Montañez en San Cristóbal. Le veía a diario cuando terminaba las clases en secundaria; y más,  cuando casi todas las tardes me sentaba a conversar en el portal de  Gisela mi amiga, la muchacha a la que Polo quiso regalarle una fiesta de quince años.

La ceremonia ocurrió el 20 de noviembre del año 2002 en el círculo social José Luis Tasende de La Habana. La gente del barrio estábamos allí celebrando los quince de Gise con el guajiro famoso- tercer cubano premiado con el Disco de Platino-  bailando y jugando a hacernos los cantantes frente al karaoke que tenían en la pantalla del televisor del  salón de fiestas.

Ese día no quería cantar, estaba cabizbajo, silencioso, se le veía triste. Sin embargo cantó- a petición de todos nosotros- su última canción: Penélope.

–  Esta es la canción que más me gusta. Dijo- Y no pregunten por qué.

Cantó y siguió a Penélope, con su bolso de piel marrón y sus zapatos de tacón, y su vestido de domingo… hasta el final, pero seguía triste.

Juro que era como si supiera que ese día sería el último que iba a cantar frente a otras personas, que Penélope iba a ser su última canción, que ya no sería mi vecino, ni el vecino de Gisela, ni el guajiro pinareño que paseaba por las calles de San Cristóbal en el Hyundai azul añil que tenía como auto…

El azar quiso que Polo  Montañez se convirtiera en leyenda, después de la fiesta, de regreso a San Cristóbal, su carro impacto contra una rastra en la autopista. La vida de aquel misterio que fue él, estaría marcada entre el espacio de la muerte y aquellas letras que lo hicieron perenne en la música cubana.

Seis días después- el 26 de noviembre de 2002- falleció. Se había apagado el montón de estrellas, un corazón que hacía tilín, tilín, las cuerdas de su guitarra estarían inmóviles, ese guajiro natural iba a ser una leyenda para Pinar del Río y Cuba entera. Su muerte conmovió tanto porque fue de sopetón e inesperada… Aún lo recuerdo cantar su última canción, y parece ser mentira que hoy hace once años que aquel guajiro-que un día fue mi vecino- se haya ido sin disfrutar apenas de la fama que su pueblo le hizo ganar.

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16 comentarios en “La última canción

  1. Johanna..tu texto me ha estremecido…
    Polo fue muy querido por este pueblo, su música es sencillamente bella y tan autóctona como las palmas. Muchas gracias por este homenaje que le rendiste. Tuviste suerte de conocerlo.

  2. Yo soy mongo y prefiero que sean los dos mongos y no fieras , como dice la compañera es mejor para el pueblo 🙂
    Oye que suerte de vivir cerca de Polo y conocerlo.
    Simpre recordado aqui en México.

  3. Pingback: Mi consulta con la psiquiatra | Mis razones de Abril
  4. Muy bonito este homenaje, una ves Coincidí con el en el teatro zaiden de Pinar, era el día de los trabajadores de la construcción, allí canto para nosotros y como siempre sus dicharasos que no podían faltar, fue un día inolvidable para mi como lo fue el día de su accidente y después su muerte; fue un suceso q sacudió el corazón de cada pinareño, Dios lo tenga en la gloria.

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